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Los costos del conformismo

ESTRICTAMENTE PERSONAL

¿Quiere viajar a Londres? ¿Madrid? ¿París? ¿Tokio? ¿Nueva York? Si su respuesta es afirmativa, un consejo: no busque Aeroméxico. Sí es cierto que, como anuncia en la prensa, en esas rutas ya está utilizando de manera regular sus modernos aviones "Dreamliner", que remplazan las carcachas aéreas Boing 767 que son más viejos que muchos de sus pasajeros, que tienen una presurización tan tecnológicamente obsoleta que uno se cansa más, que los baños apestan, y que hay ocasiones en que parece que la ruta que siguen está llena de baches en las nubes. Pero de cualquier forma, no es la primera línea a la que usted debe acudir, si el costo es la principal variable para su viaje.

Un ejercicio comparativo de los precios en la clase ejecutiva –Premier se le llama en Aeroméxico–, con líneas que vuelan esa misma ruta, en las mismas fechas, no dejan bien parada a la gran línea mexicana. Si quiere ir a Londres en los próximos 10 días, tiene que pagar ocho mil 706 dólares en Aeroméxico, contra cuatro mil 901 en British Airways, cuyos asientos no sólo tienen mayor espacio en lo ancho y largo, sino que los servicios a bordo –alimentos y entretenimiento– simplemente no tiene comparación. Y si aún así quisiera probar la excelente Primera Clase británica, pagaría seis mil 960 dólares, que sigue siendo casi dos mil dólares más barata que la incómoda Premier de Aeroméxico.

Si busca viajar a Nueva York, Aeroméxico le cobra mil 617 dólares, 150 dólares menos que la Primera Clase de Delta, que es parte de la misma alianza Sky Team. Por esa cantidad, con un servicio similar pero mayor comodidad en los asientos, la Primera Clase se vuelve una mucho mejor posibilidad para volar. Claro, si quiere el mismo servicio y no le importa hacer una escala rumbo a Nueva York, la Primera Clase de Delta se desploma a mil 119 dólares. Nada mal, aunque en términos de ofertas, hay mucho más atractivas.

Japan Airlines ofrece un vuelo a Tokio desde la ciudad de México con escala en Dallas por seis mil 284 dólares, mientras que Aeroméxico lo vende en siete mil 509 dólares. El vuelo de Aeroméxico no es directo, aunque así lo ofrecen, sino tiene una escala de alrededor de 45 minutos en Tijuana, donde no tiene que pasar aduanas, como sería el caso en Estados Unidos. Pero la diferencia de más de mil dólares en el precio es algo que algunos viajeros podrían considerar, con los factores adicionales de que la clase ejecutiva de la aerolínea japonesa es muy superior a la de Aeroméxico en servicio, atención, sistema de entretenimiento y alimentos. Sobre el espacio en el asiento ni hablar: la clase Turista Superior de Japan Airlines, que se puede tomar en Chicago, es idéntica a la Clase Premier de Aeroméxico, pero con mejores amenidades.

Madrid y París son casos similares. Aeroméxico ofrece Clase Premier en siete mil 271 dólares y siete mil 897 dólares, respectivamente, mientras que Iberia y Air France, con equipos modernos, equiparables al "Dreamliner", pero con una oferta dentro de la cabina notoriamente superior a la mexicana, ofrecen tarifas en clase de Negocios por tres mil 829 y cuatro mil 806 dólares, que significan una diferencia de casi el 50%. No hay forma de competir en tarifas. Ni siquiera en la ruta a Sao Paulo, donde la costosa línea brasileña TAM ofrece el servicio ejecutivo 800 dólares más barato que la Clase Premier de Aeroméxico.

El precio puede no ser lo único que motive a alejarse de Aeroméxico. El servicio es importante. Mientras que en todas las aerolíneas referidas el servicio dentro de cada empresa tiene un alto estándar, y en algunos casos excelente, no lo es en el caso de la mexicana. Por ejemplo, la ruta a París lleva años bajo el control del sindicato de sobrecargos, quienes bloquean la rotación de personal. Esto significa que la probabilidad de que sea maltratado e ignorado por ellos en esa ruta, es bastante elevada, sin contar con la posibilidad de que no sean un "Dreamliner" en el cual viaje, sino en un obsoleto 767 –por las nada inusuales demoras y cambios inesperados de horarios y demoras–, con lo que padecerá un sistema de entretenimiento parchado, donde no es extraño que en lugar de equipo integrado a la cabina, le entreguen un IPad con viejas películas cargadas.

Aeroméxico tiene una flota de 103 aviones y vuela diariamente a 70 destinos en cuatro continentes. Es la única aerolínea mexicana de gran calado, que controla el 41.7% del mercado doméstico y el 79.8% del internacional. Ese monopolio en México –tras la muerte de Mexicana–, y la poca conciencia del consumidor local a defenderse de los abusos, le permite mantener sus precios insultantemente caros frente a los de aerolíneas extranjeras que ofrecen un mucho mejor servicio por sus precios. No hay riesgo en el horizonte por su hegemonía en el mercado mexicano, hasta que los viajeros mexicanos, con su antológica pasividad y conformismo, se lo permitan.

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