Opinión

Los deseos mágicos de fin de año

Por: Norma Campos

Hoy termina el 2017 y, como todos los fines de año, nos encontramos en ese momento que consideramos espiritual, en el que nos conectamos con nuestra vida y lo que ha sido este año para nosotros, lo que deseamos mejorar y lo que deseamos que nos suceda. Es el tiempo de los buenos propósitos, el tiempo de desear a los otros lo que seguramente queremos para nosotros también. Es el tiempo en el que valoramos la salud, valoramos la familia, la armonía, el bienestar. También deseamos más riqueza, deseamos más viajes, más éxitos, más disfrute. Fijar metas ayuda, pero no serán más que deseos si no escudriñamos dentro de nosotros y descubrimos porqué en este año que termina no lo tuvimos. Descubrir qué queremos que pase en nuestra vida es un buen punto, porque entonces podemos continuar con descubrir cómo vamos a poner de nuestra parte para que eso suceda. Y es que las metas por sí solas nos marcan una dirección, pero es necesario mantenernos conscientes de que este camino que se abre requiere del motor de nuestra voluntad y nuestro trabajo para seguir adelante. Es cierto, hay situaciones que ocurren a nuestro alrededor que no favorecen algunas de las metas, que no ayudan al logro, que nos ponen obstáculos; situaciones que están fuera de nuestro control. Por eso, hay que tener presente también que este 2018 requerirá no sólo de nuestra voluntad para lograr nuestras metas, sino también de nuestra madurez para no convertirnos en víctimas de nuestras circunstancias.               ¿Qué quieres que ocurra en tu vida este año? ¿Qué aspectos de tu persona o qué defectos de carácter obstaculizaron o deterioraron algunas áreas de tu vida? ¿Estás realmente dispuesto a trabajar y ser consciente de ellos para mejorar, o todavía crees que con sólo identificar tus metas y pedir para que ocurran se van a lograr? Quizás encuentres que es necesario controlar tus impulsos, dejar un mal hábito, dejar de postergar, tener mayor proactividad, cambiar de ambientes, reconciliarte con tu historia…
El camino de la mejora no es un camino liso y pavimentado. Requiere de compromiso y  madurez.
Deseo a mis lectores que lo que deseemos que cambie este 2018 en nuestro entorno cercano, a nivel personal y familiar, primero sea visto desde una perspectiva interior, que nos oriente a realizar los cambios contundentes y seguros. Porque definitivamente, en esta reflexión, cabe muy bien aquello de que “Cambio yo, y cambia el mundo”.
¡Feliz Año Nuevo!