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Los enfermos de Michoacán

ITINERARIO POLÍTICO

Lo primero que llamó la atención es que en la crisis michoacana, el gobierno federal –el nuevo PRI–, sacó del baúl de los trebejos el viejo y empolvorado "por motivos de salud". Era la "tarjeta roja" preferida del viejo PRI para expulsar del paraíso del poder a los incómodos, remisos y rejegos.

Y en los nuevos tiempos del PRI, al primer gobernador al que Enrique Peña Nieto le mostraron la "tarjeta roja" de "los motivos de salud", fue el michoacano Fausto Vallejo, aquel cuya victoria sobre el PRD fue la primera señal del poder que ya entonces ostentaba Peña Nieto.

Pero hoy Fausto Vallejo debió retirarse del gobierno de Michoacán no solo por el deterioro de su salud física. No, el verdadero enfermo era todo el estado de Michoacán; sus poderes municipales, el poder estatal, los poderes Legislativo y Judicial; la clase política toda y, por supuesto, la sociedad michoacana en su conjunto, desde los de a pie, pasando por empresarios, comerciantes, agricultores, sacerdotes y...

Y es que sea por comisión o por omisión, en menor o mayor medida, la sociedad michoacana enfermó de ingobernabilidad, complicidad, impunidad y miedo. Sin gobierno y sin instituciones, los poderes fácticos del crimen se metieron en toda la vida política, social y económica; dominaron todo, hasta que debió llegar un poder superior; el poder federal.

¡LLEGÓ PAPÁ!

Pero la urgente intervención federal en Michoacán fue acompañada por otro viejo conocido de los mexicanos; el despótico poder del centro. Y es que en Michoacán un gobernador con la salud deteriorada ya no gobernaba a una entidad afectada por la fea enfermedad de la ingobernabilidad. Y era tal el quebranto de la salud de Michoacán, que –ante los ojos atónitos de la derecha y las izquierdas–, se debieron aplicar dos medicinas extremas; la violación de la soberanía estatal, por un lado y, por el otro, el uso de fuerzas paramilitares.

Es decir, que el gobierno federal mandó un gobernador de facto, bautizado con el amable sobrenombre de Comisionado, quien en los hechos asumió todas las tareas del gobierno estatal y sus instituciones. En la práctica, en Michoacán el comisionado hace las veces de gobernador, de Poder Legislativo y Poder Judicial. Y era tan grave la crisis que, a pesar de la escandalosa violación constitucional, nadie dijo nada. Ni pío del PAN y menos del PRD Y no se diga el Congreso de la Unión o La Corte. Sí, calladitos todos se vieron más bonitos.

La segunda medicina fue temporal. Resulta que los grupos de "autodefensa" —la sociedad civil organizada que ante la ingobernabilidad se alzó en armas—, fueron usados como "sabuesos" para identificar y señalar a los cabecillas "Templarios". La estrategia dio resultados positivos en un elevado porcentaje. Sin embargo, sigue viva la cabeza del grupo criminal; Servando Gómez, motejado como "La Tuta". Al final, los "autodefensas" fueron convertidos en policía estatal y, "muerto el perro, se acabó la rabia".

Pero el fin de los "autodefensas" era sólo el principio de la purga en Michoacán. Como se sabe, el entonces gobernador Fausto Vallejo, debió dejar el cargo a causa de un grave padecimiento. Pero regresó gracias a un "milagro" de la ciencia. Sin embargo, era evidente que Fausto no era más que una figura decorativa. Y a su regreso no podía ser relevado por inconveniencias de la constitución local. Es decir, si antes del mes de abril Fausto Vallejo dejaba el cargo, el Congreso local debía convocar a nuevas elecciones.

Por eso, pasada la fecha clave, el gobierno federal enfermó a Fausto Vallejo. Y de manera casual —como para justificar su salida, si es que existían dudas—, el mismo gobierno hizo circular la imagen de una presunta reunión de un hijo de Vallejo con el aún prófugo líder templarios, Servando Gómez. El teatro de operaciones estaba listo. El gobernador Vallejo no podía seguir. Entonces los médicos del poder político recomendaron "la renuncia por motivos de salud". Y Vallejo renunció.

OTRO GOBERNADOR BOTARGA

Sin embargo, en política toda renuncia sólo plantea una solución parcial. ¿Por qué? Porque también supone graves problemas. ¿Quién será el sustituto? ¿Cuáles deben ser las cualidades del sustituto? ¿Para qué se quiere al sustituto?. Y la selección del relevo de Vallejo no era una pera en dulce. ¿Por qué? Las razones son muchas y de fondo.

1.— ¿Quién, entre la clase política michoacana, está libre de mantener nexos reales o ficticios con los criminales motejados como "Los Templarios"?

2.— ¿Quién garantiza que luego de pocas horas en el gobierno, el sustituto no será exhibido en videos o imágenes en supuestas o reales reuniones con Servando Gómez?

3.— ¿Quién reúne las capacidades —no para gobernar un estado en llamadas y durante pocos meses—, sino para dejarse mangonear por el gobernador de facto, conocido por todos, Alfredo Castillo?

4.— ¿Quién podría garantizar que desde la casa de gobierno de Morelia, el sustituto no meterá la mano para mantener en el poder a los mismos grupos de la clase política contaminada.

5.— ¿Quién garantizará que la elección de 2015, para renovar el gobierno estatal, se lleve a cabo con instrucciones, candidatos y estrategias surgidas desde el centro?

Para todo lo anterior los estrategas del gobierno federal buscaron una solución en la llamada sociedad civil. Es decir, le dieron la espalda a la clase política local, de todos los partidos, lo que supone que pocos creen en los políticos locales. Por eso, el elegido fue el reputado rector de la Universidad Nicolaíta, Salvador Jara Guerrero.

Y también por eso, gustoso dijo que sí el investigador y catedrático, acaso sin saber bien a bien que no será más que otro gobernador "botarga". ¿Por qué?

Porque no es un político, porque no tiene grupo político, porque tiene muy poco tiempo para gobernar y porque es una imposición del centro. En su discurso —por si existen dudas—, Salvador Jara Guerrero no agradeció al Congreso local y menos a los partidos, sino al presidente Enrique Peña Nieto.

Y es que en el relevo del gobernador Fausto Vallejo, de nueva cuenta se impuso el "centro despótico" —ese que el PAN cuestionó por más de medio siglo y que el PRD dijo que sería derrotado—, que sometió al Congreso local para imponer a Salvador Jara Guerrero. Y hoy el reputado investigador es el nuevo gobernador de Michoacán, pero en los hechos no será más que una figura decorativa; una botarga como lo fue Fausto Vallejo. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Pregunta a los nacionalistas. ¿Quién cuidan el petróleo, mientras las multitudes ven los juegos del Mundial?

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx