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Los excesos de Mondragón

ITINERARIO POLÍTICO

Mucho se ha dicho sobre las razones que empujaron la salida de Manuel Mondragón, del cargo de Comisionado Nacional de Seguridad. Sin embargo, la forzada renuncia se aceleró por un puñado de excesos en los que incurrió el octogenario funcionario. ¿Excesos? Sí, excesos propios de lo más rancio del viejo PRI. Van los ejemplos.

Resulta que a los pocos días de ocupar la Comisión Nacional de Seguridad, el respetado Manuel Mondragón y Kalb sorprendió a propios y extraños cuando dispuso de casi 500 policías federales —además de vehículos y telefonía celular—, para la vigilancia personalizada de su numerosa familia, de sus amigos y colaboradores más cercanos.

Es decir, que el primero y segundo círculos de la burocracia de la Comisión Nacional de Seguridad disponían de custodios, vehículos y medios de comunicación, pagados por el dinero público, como si se tratara de una piñata sexenal. Eso sin contar que todos los parientes de Mondragón —literalmente hasta el perico—, disponían de una pareja de policías federales que los cuidaban a toda hora y los acompañaban a todo lugar. Un ejemplo, la novia de uno de los nietos del respetado doctor presumía "a los guarros" que le puso el generoso abuelo.

Además, en otro exceso que no vio solo el que no quería ver, Mondragón prácticamente utilizó para su servicio personal el estacionamiento de la extinta SSP que se localiza en Periférico. ¿Y para que esa excentricidad? Casi nada, para "guardar" su nada despreciable colección de autos de lujo. Sin duda, un importante ahorro económico para los gastos del comisionado. Pero eso no fue todo. Al doctor se le ocurrió la brillante idea de emplacar todos sus autos de lujo con matrículas de la Policía Federal. Es decir, de tanto en tanto se veían autos de colección supuestamente al servicio de la Policía Federal.

Más. Por instrucciones del propio Comisionado, buena parte de su primer

círculo de colaboradores no acudió a realizar los exámenes de control de confianza. ¿Por qué? Porque Mondragón sabía que corrían el riesgo de ser rechazados. Frente a esa negativa del comisionado, las secretarías de Marina, Sedena y Gobernación prácticamente lo relegaron de las decisiones importantes y de seguridad nacional. Mondragón y sus "muchachos" eran vistos como un peligro de potenciales filtraciones.

El caso más escandaloso fue la detención de "El Chapo" Guzmán. Resulta que mientras los titulares de la secretaría de la Marina, Armada y Gobernación se pasaron toda la noche del 21 de febrero y la madrugada del 22 en espera de resultados positivos del operativo para la detención de "El Chapo" —y que por razones de seguridad se excluyó a la Comisión Nacional de Seguridad—, de manera inesperada se apareció Mondragón y Kalb antes del traslado de "El Chapo" a un penal y, en medio de una nada grata discusión, exigió ser él el responsable del traslado. Es decir, saludó con sombrero ajeno.

Pero no es todo. En realidad la relación entre Manuel Mondragón y Miguel Ángel Osorio se rompió por lo menos desde septiembre de 2013. Y es que el comisionado de Seguridad Nacional no entendió que el nuevo diseño institucional para la Secretaría de Gobernación lo colocaba como subordinado de Osorio Chong. Sin embargo, Mondragón se amparó en "la buena prensa" que lo había acompañado para hacer y deshacer a su antojo, a pesar de que no mantenía vínculo alguno con los grupos Hidalgo y México, hegemónicos en el gobierno de Peña Nieto.

Por eso —y porque resultó por lo menos sospechoso que se negara a que su primer círculo se sometiera a los exámenes de confianza—, la Secretaría de Gobernación dejó de convocar a Mondragón a las sesiones del Gabinete de Seguridad Nacional y a la Coordinación de Temas de Seguridad Pública.

Aún más. Cuando Mondragón se negó a la evaluación de su primer círculo, los gobiernos estatales se negaron a la exigencia del Comisionado Nacional de Seguridad Pública de evaluar a sus mandos de seguridad estatal, a pesar de que es una exigencia constitucional. Eso provocó escándalos de ingobernabilidad como el que hoy vive Tabasco —en donde el gobernador Arturo Núñez se niega a evaluar al general retirado Audomaro Martínez—, porque seguramente lo habrían rechazado.

La salida de Manuel Mondragón era más que urgente. Y la buena noticia es la llegada de Monte Alejandro Rubido. Al tiempo.

EN EL CAMINO

En solidaridad con Pablo Hiriart, víctima de la peor represión contra los periodistas mexicanos; el fanatismo y la intolerancia de otros periodistas.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx