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Los excesos del clima

Dicen que ahí viene "El Niño", que este año viviremos nuevamente fenómenos climatológicos extremos. En la ciudad de México las lluvias inician ya el presagio. El fenómeno de "El Niño" irá aparejado de grandes lluvias que muy posiblemente incidan en la producción de alimentos en México y en el mundo.

Hay que reconocer que nuestro país por estar ubicado entre dos océanos es altamente vulnerable a fenómenos climatológicos extremos. Informaciones periodísticas recuerdan día a día que no podemos dejar de mirar lo que acontece. La seguridad alimentaria, de agua y de energía están íntimamente relacionadas y debieran abordarse como un todo, precisamente porque el clima y los fenómenos que inciden sobre el medio ambiente han avanzado tanto que es difícil pensar que políticas integrales puedan detenerlos, mucho menos revertirlos.

Asistimos a catástrofes ocasionadas por el cambio en el clima en el mundo entero. Semanas atrás, se desprendió un gran glaciar de los hielos del Ártico, y comenzó a avanzar a la deriva. Lo de menos es lo que se veía, lo que captaban las cámaras, porque debajo del agua el volumen es inmensamente mayor, su superficie es superior a la de Manhattan. Fue el primer desprendimiento de gran tamaño debido al calentamiento global. ¿Qué sucederá cuando el hielo se vuelva agua y suba el nivel del mar? ¿Y cuando los desprendimientos de los gigantescos hielos comiencen a sucederse uno tras otro? ¿Estamos viendo cómo se acerca cada día más una gran catástrofe, hasta ahora inimaginable?

A lo largo de la semana hemos visto imágenes dramáticas de incendios en California, cerca de San Diego. Tornados impresionantes en el centro de la Unión Americana. Grandes lluvias cuyos volúmenes de agua deslavaron cerros y se llevaron cientos de viviendas en Serbia. Inundaciones en Europa. Un día sí y otro también aparecen imágenes e informaciones sobre estos fenómenos.

El mundo tendrá 9 mil millones de habitantes en 2050, de manera que las necesidades de alimentación, agua y energía crecerán aceleradamente mientras el clima se degrada. La noticia de que hay en el planeta ya 144 millones de personas que han tenido que dejar el lugar donde vivían por factores climáticos es parte del drama que nos pisa los talones. Y mientras el agua se perfila como otra gran crisis, la agricultura consume el 70% del vital líquido, se desperdician volúmenes inmensos de agua de lluvia por todo el planeta, la recarga de acuíferos se degrada por el crecimiento desorbitado de las ciudades y la deforestación, empeora el panorama cuando un 80% se debe al crecimiento de los terrenos para la agricultura.

El petróleo, principal energético que ha movido al mundo desde principios del siglo XX, se agota, al tiempo que avanza la conciencia de que es uno de los principales contaminantes del planeta. Es urgente el desarrollo de las energías limpias que si bien es cierto que avanza, aunque no alcanza la velocidad necesaria que el planeta demanda. ¿Cuántos vehículos de gasolina y diesel tendrían que ser sustituidos en un corto tiempo? Aunque hay otro contaminante del que se habla poco siendo el principal: el excremento del ganado, que se convierte en gas metano. ¿Y qué decir del gasto energético del comercio global que lleva, por ejemplo, la carne que se produce en Argentina a Rusia, o toda clase de productos agrícolas a lugares donde no se producen pero sí se consumen? ¿Podríamos acaso volver a la producción y el consumo preponderantemente locales?

Si tenemos un problema verdaderamente global, es del cambio climático. El Foro de Medio Ambiente Mundial será un buen espacio para estas o tras reflexiones, propuestas, análisis de experiencias y políticas públicas sobre los grandes desafíos medioambientales.

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