Opinión

'Los guaruras', la fuerza detrás del poder de políticos

HISTORIAS Y AVENTURAS

Por: Rosario Oropeza

El rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa se llama Juan Eulogio Guerra Liera, pero quien decide y manda es diputado local, así de fácil. 'Los guaruras', tema controvertido y real, ha dado pie al filme de películas y, a decir verdad, estos personajes se han convertido en parte del paisaje de nuestras ciudades y lugares que visitan los políticos y gentes de cierto nivel de importancia.

Son policías en activo o retirados, o militares jubilados que por su experiencia suelen ser contratados para salvaguardar la seguridad de algunas personas, o por el área de logística desde gobernadores, alcaldes o funcionarios de segundo y tercer nivel.

Está bien, cumplen una función importante, pues a quien 'guarurean' puede ser alguien que por su actividad se convierta en blanco de delincuentes o secuestradores, y obvio es que deben tomar medidas precautorias.

'Los guaruras' suelen ser llamados además escoltas o guardaespaldas, y claro que usan armas de fuego, pues están bajo el amparo de la ley, los hay corteses, educados, atentos y sonrientes, pero en contra parte existen otros que con la sola mirada parece que quisieran comerse al mundo.

Y eso es lo malo, el punto negro, como los del Estado Mayor Presidencial, quienes históricamente se han comportado de manera grosera, prepotente y altanera especialmente con los representantes de los medios de comunicación de provincia.

Se destacan estos personajes, parte de nuestras vidas, por vestir con un chaleco de color beige lleno de bolsas, y en ocasiones especiales usan traje de color negro o azul marino y siempre conducen a altas velocidades "detrás del jefe" en vehículos de lujo, donde se mantienen cerrando el paso a otros automovilistas.

Observe usted cuando nuestro gobernador, Mario López Valdez, anda de gira, son todo un espectáculo con sus Suburban, luces azules y rojas, sirenas, claxon, patrullas de la Ministerial y una larga fila de autos que viajan por dos carriles… ¡Eso es bonito! ¿Y los de abajo? Ha, pues para eso tenemos al "Piguín" y "Al Peque", dos feroces chihuahueños.