Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Los hijos dispuestos a sacrificarse

CAMINOS

Por: Norma Campos

Sin duda, aun cuando se dice que el amor de los padres a los hijos es un amor incondicional y que están dispuestos a dar la vida por ellos, es curioso cómo, desde otro punto de vista, es completamente lo contrario. Son los hijos quienes están dispuestos a sacrificarse por los padres, sin embargo, de manera inconsciente. 

¿Cómo es eso? Cuando los padres hemos estado cargando con emociones o con asuntos que no hemos resuelto y que siguen dentro de nosotros, arrinconados en los más profundo de nuestro ser e incluso llegando a quedar en el olvido, fuera de nuestra conciencia; son los hijos quienes llegan a manifestar esas emociones en formas que se traducen en conductas que consideramos inadecuadas, inconvenientes, o malas.         

Me gusta mucho hacer esta analogía. Supongamos que un día compras un aparato electrónico y al pagarlo te dan la explicación de cómo funciona. Dicho aparato tiene un pequeño foco en un costado y, entre otros detalles, te advierten que dicho foquito se encenderá cuando surja alguna falla. Es así que después de un tiempo el foco se enciende y tú, ilusoriamente, lo retiras del aparato y lo llevas a algún lugar para que lo reparen. Es inútil. El foco solamente está mostrando algo que ocurre con el aparato; no es él. Si por alguna razón alguien le dijera que ya lo reparó, al volver a insertarlo en el aparato, volverá a encenderse, porque la “falla” está precisamente en el aparato. Así sucede también con los hijos, ellos son el foco. 

No se trata de cambiar las conductas concretas de los hijos, se trata de ver más allá de lo que hacen, y de preguntarnos por lo que las provoca. Entrar en su mundo emocional nos arroja mucha luz, más de lo que pudiéramos creer. Y cuando hemos podido identificar sus emociones, lo siguiente sería voltear dentro de nosotros para reconocer que eso que muestran es un relevo que generosamente han llevado por nosotros.