Opinión

Los jóvenes en la construcción de ciudadanía (parte II)

SUSTANCIA SIN RETÓRICA
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Por: Saúl Lara Espinoza

Uno de los grandes roles de los medios de comunicación es la construcción de ciudadanía, especialmente a favor de los jóvenes. La de abrir a debate los distintos temas que están presentes en nuestra realidad. Hacerlo a partir del análisis crítico y objetivo, aunque toque intereses específicos, mirando siempre a favor del interés público. Este es de todos, incluidas las instituciones públicas.

En ese interés público se encuentra inmersa la ciudadanía y su construcción. Tema como la transparencia, los hechos de corrupción, el manejo práctico de la democracia, el comportamiento público de los funcionarios que tienen a su cargo el uso y destino de los recursos públicos que provienen de la riqueza de la nación y del trabajo y esfuerzo arduo de empresarios y trabajadores que con sus impuestos sostienen a las instituciones y a quienes trabajan en ellas.

Son muchísimas las temáticas que se tienen que abordar para construir esa ciudadanía de la que hablamos, soslayando los temas privados o íntimos que son de cada quien, siempre que no estén mezclados con lo público, como por ejemplo, con el uso indebido de recursos públicos para satisfacer viajes de placer o vanidades que constituyen desviaciones de los mismos y que son sancionados por las leyes. No basta con pedir perdón para resarcir los agravios causados, es necesario que se abran los procedimientos de responsabilidades correspondientes. Para eso están las áreas de contraloría o fiscalización. Si no lo hacen, están incurriendo en responsabilidades. Estas no están exentas de ellas, porque ninguna normativa jurídica protege la complicidad, al contrario, las castiga.

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En este abordamiento de la diversa temática se haya implícita la libertad de expresión, tema preciado que debe comprenderse de mejor manera y con agrado por los políticos, porque aporta a nuestra incipiente democracia, porque poco a poco mejora su calidad. Y construyendo ciudadanía la mejora todavía más.

De ahí la importancia de que a los cargos públicos lleguen los mejores individuos. Las personas con virtudes, con conducta ética acompañada de congruencia en todos los sentidos. En fin, personas que tengan la voz completa, no remedos de políticos o burócratas que utilizan el poder para realizar grandes negocios particulares mediante el empleo de testaferros o prestanombres. O haciéndolo cobrando los famosos "diezmos" que con frecuencia constituyen altos porcentajes por dar "preferencia" para colocar productos o servicios en el ámbito público. O bien, favorecer a empresas de familiares para que sean proveedores de servicios, cuestión que está estrictamente prohibida y castigada por la ley en la que, por fortuna, existe la denuncia popular. He aquí un elemento práctico para poner en operación la ciudadanía y su construcción, a partir de lo que suele llamarse valor cívico.

Este valor cívico es muy importante que se ejerza con toda libertad, aunque resguardándolo con ciertos elementos de seguridad personal y prudencia necesaria, porque hay quienes poseen el poder y están en la falsa creencia de que tienen derecho en cometer fechorías a toda costa cual vulgares delincuentes comunes. Así es nuestra realidad estimados jóvenes. Hay que evitar caer en ese tipo de vicios. No se dejen. Al contrario, exijan mejores políticos y servidores públicos.

slarae@hotmail.com