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Los molinos de nixtamal, bonita época que se hunde en el pasado

HISTORIAS Y AVENTURAS

A los niños no hay que decirles: "Hay viene el cucuy que te comerá, el poli te va a llevar, la bruja o la araña te van a salir de noche", mejor es inculcarles la frase: "Eso no se hace".

Son hermosos los tiempos de antes, los que pasamos en la niñez, los que nos transportan al pasado y nos ubican en la modesta vivienda de un rancho plagado de carencias, pero lleno de tranquilidad.

Sin luz eléctrica, cero agua potable, ni drenaje, sin tantos ruidosos motores de arrancones y patinadas del rugir de los neumáticos de una camionetota, sólo el resplandor de las estrellas, o el brillo de la Luna llena, para, así, jugar a las escondidas, a la salta la piedra, a los encantados, y hasta la famosa "cebollita".

Eran tiempos románticos, tranquilos, nada te molestaba, sólo un que otro intruso mosquito, que ahora hay muchos, y nadie los puede acabar, por cierto, pero "Son parte de la incompetencia de quien debe combatirlos".

Y es que todos tenemos vivencias, de niños, de jóvenes, de adultos, y de viejos, para qué decir que no, y nos habremos de remontar al pasado que es muy romántico, como aquellos molinos rojos de manivela de vuelta y vuelta donde se molía el café tostado en el comal y calentado con leña en una hornilla…¡Qué delicioso olía!...La neta.

Igual los molinos para triturar el nixtamal, ese amarillento maíz cocido con cal para producir el nijayote,¡ Chale!, Que buenísimas tortillas de mi abuela, remolidas en el metate...Nomás faltaban los frijoles de la olla, o sea con agua y sal, ella "tortiaba" a mano, nada de prensa.

Y después llegaron aquellos molinos verdes de motor a tractolina de la marca Fairbanks-morse, que molían y remolían a 20 centavos el apaste de nixtamal, al ritmo de "track-track-track"….¡Qué belleza de los años sesenta y más atrás.

¡Ah!...¿Y Ahora qué?...Ya nadie tortea, todo es modernidad, las máquinas nuevas nomás rechinan, y avientan un tortillerío, paliudas y talistes cuando las comes recalentadas; por cierto, las mujeres de hoy, ¡Qué van a saber de pretiles y metates!...