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Los monaguillos ya no aparecen en las misas de la Iglesia

Cuando el político se encumbra, piensa que se convierte en dios, pues todo mundo sabe que existe, pero nadie lo puede ver.
Hay tradiciones o tendencias que cambian, o simplemente desaparecen. Una de ellas es la de los monaguillos, esos niños vestidos con sotana de llamativos colores que ayudan a los sacerdotes en la iglesia a la hora de oficiar la misa.
Poco se ven. Ahora son adultos quienes ayudan, mas no ocupan el lugar de los monaguillos, también conocidos como acólitos, servidores del altar o pequeños monjes. Quizá no hay vocación o han escaseado ante el desinterés de la sociedad católica.
Conocemos a algunas personas de edad adulta que evocan nostálgicos su niñez, cuando cumplieron en las parroquias de su barrio la función de monaguillos, donde bien llevaban la cruz, tocaban la campanita, sostenían el libro misal, llevaban el lavamanos o la vinajera o recogían los dones o limosnas.
Además de cumplir una función, reflejaban una imagen de más solemnidad a la misa, pues sus vestimentas entre rojo y blanco sobresalían, y algunos monaguillos hasta formaban parte del coro.
En cierta ocasión, por cierto, tres monaguillos salieron de la iglesia y abordaron una motocicleta para irse a su casa. Un agente de Tránsito los detuvo y les dijo: “Multa porque van tres en la moto, que es para dos” 
—“Pero, señor, vamos con Dios” 
—“Entonces peor, la multa sube por trasladarse cuatro”.