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Opinión

Los papeles de Tutankamón

  • Los papeles de Tutankamón
Alexander Quiñónez

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Recibí hace días un regalo inesperado.Y lo inesperado sorprende. A veces es tan solo que el celular suena y no sabes que ese día habrá algo maravilloso, como lo fue un cartón de libretas y bocetos, montón de dibujos de un verano que pasé en San Francisco, hace añales. La caja es una de varias que un amigo guardó por años hasta dejar aquella ciudad increíble y que amigos más me trajeron en su paso por Culiacán. Lo más rescatable fueron las notas de la exposición sobre el “faraón niño” en el museo De Young, en 2009. Fui varias veces porque no se podía ni tomar fotos, ni notas. Aunasí, me las ingenié y dibujémuchísimofrente a los tesoros de ese paradigmático rey que dio marcha atrás al pasado y errores de su reformista antecesor (y padre, Akenatón) y llevó a su pueblo de vuelta al camino que preferían.

A veces es tan solo que el arqueólogo va excavando y su pala da con la maravilla. Cuando en 1922 Howard Carter alumbró al interior de la tumba del faraón, le dijo a su mecenas -Lord Carnarvon-, que veía cosas maravillosas. El “faraón niño” había esperado tres mil años para ser descubierto. Ya grandes guerras habían pasado,en México todavía no mataban al presidente Obregón, y el faraón seguía esperando. Y en alguna esquirla de tiempo, algunas tardes pude pasar frente a los tesoros que lo acompañaron en la soledad de tres milenios. Pero al menos Tutankamón se arriesgó, tomó decisiones y hoy nos resuena. De eso retomo que, si uno no se arriesga a permitir que germinen nuevas semillas en el pequeño planeta que todos somos en lo más interioresco de nuestro sanctasanctórum, entonces nunca sabremos lo especial que puede ser una rosa; algunas semillas podrían ser destructivos baobabs, pero estar vivos es un reto al riesgo del sentir.Howard Carter sentía que Tutankamón estaba en algún lugar del Valle de los Reyes y dedicó años a encontrarlo. Gracias a esa tumba se detonó un interés en la egiptología y el “faraón niño” y sus tesoros viajaron por el mundo.

En 2021 vi por Canal Once la miniserie del descubrimiento del faraón de la XVIIIDinastía; ahí noveladamente citan que una vez le preguntaron al descubridor de Tutankamón cómo eran los faraones. Carter respondió que eran “no muy distintos a nosotros, eran amables o crueles, sabios o insensatos, se enamoraban y buscaban la inmortalidad, igual que nosotros”. La miniserie, de menos de dos horas, está en Youtube y es muy buena.

Cuando vemos algo,alumbramos el reflejo de la luz sobre ese algo, lo que se nos permite. Somos océanos de ideas y sentires, pasados y futuros que dialogan en un presente que late a cada instante, al leer esto, por ejemplo. Hace años, rumbo a una excavación con un amigo arqueólogo, éste me decía que la cultura es algo tan fuerte que puede salvarse a sí misma, aunque quizá para ello se necesite el paso de mucho tiempo y la llegada de otra sangre. Ver los papeles de cómo pensaba uno hace un mar de tiempo es algo de eso en pequeño. Revisitar mis viejas notas fue un regalo, y reflexionar sobre ellas me fuemirar, como Carter, un tesoro de cosas maravillosas.

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