Opinión

Los pusieron de rodillas

Por  Fernando Zepeda

Los pusieron de rodillas. Con los delincuentes no se negocia. No se transige. Simple y sencillamente se aplica la ley. Lo que sucedió en Culiacán. Lo que hizo el Gobierno Federal solo habla de la ausencia del estado de derecho. Quienes quieran validar que se decidió en poner en libertad a un delincuente aprehendido. Con orden de aprehensión e incluso de extradición, solo hablan de lo superficial. El fondo es que el Gobierno de López Obrador no ha mostrado hasta hoy una estrategia clara de cómo combatir a la delincuencia. Y la violencia, señores, no se generó ayer tras la detención del hijo del capo sinaloense “El Chapo” Guzmán. Arrancó desde el momento que el presidente, de una manera simplista, jamás antes vista, ha convocado a la sociedad mexicana a combatir con un “guácala...fúchila” y la advertencia de que los delincuentes serán acusados con sus mamacitas y abuelitas. Desde ahí arranca todo. La manifiesta ineptitud del Consejo de Seguridad Federal, que encabeza Alfonso Durazo y del cual forman parte los titulares del Ejército, Marina y la Guardia Nacional, es la que puso en riesgo la vida de cientos de ciudadanos de Culiacán. Molesta que pretendan vernos la cara cuando cambian hasta tres veces la versión “oficial” de los hechos. Molesta e indigna las declaraciones de López Obrador que pontifica advirtiendo que se pensó más en la vida de inocentes y se decidió liberar a un criminal. Cuando él sabe que su Gobierno, al no realizar un verdadero plan de detención, expuso a todos. De López Obrador resulta ocioso que se demanda la renuncia del presidente. Que no se dará, claro está. Pero exigir que su gabinete de seguridad federal sea renunciado de inmediato si es factible. El mismo López Obrador lo demandó cuando se dio el supuesto escape del “Chapo” Guzmán de la cárcel de dizque alta seguridad. Él lo demandó. Tenemos el audio. Y fue por un escape de ese narco. Ahora es peor, no se les escapó, lo dejaron ir cuando ya lo tenían. ¿Qué es lo que sigue? No sabemos. Pero lo que sí está claro es que pusieron al Gobierno Federal de rodillas. Y los narcos y demás criminales ya probaron que ese es el camino para lograr su impunidad plena. En medio de todo este ridículo, no solo nacional sino internacional, da la apariencia que al general Luis Cresensio Sandoval y al almirante José Rafael Ojeda, de Sedena y Marina respectivamente, los llevaron al baile.

Daños colaterales. Tras los escándalos suscitados en Culiacán. Tras las imágenes que profusamente circularon en redes sociales al convertirse Culiacán en zona de guerra, lo que viene es evitar las consecuencias de esos hechos. Recuperar la tranquilidad de los ciudadanos. Y buscar con estrategias claras e inteligentes que las principales actividades económicas de Sinaloa, particularmente el turismo, no resulten afectadas. De entrada, ayer, hoteleros, restauranteros y demás prestadores de servicios turísticos reportaron una baja en la ocupación y arribo de visitantes. Y es que en las noticias se hablaba de Culiacán pero se mencionaba Sinaloa. Y con eso, en el caso del turismo, quienes tenían planeado venir a Mazatlán este fin de semana decidieron posponerlo, o en su defecto cancelarlo. Hay mucho por hacer en Sinaloa para restituirle la tranquilidad a los sinaloenses. Hay mucho por hacer en Sinaloa para brindar certidumbre a las actividades económicas que dan sustento a miles de familias.