Opinión

Los ricos también son huachicoleros..., pero de agua

HISTORIAS Y AVENTURAS…

Por  Rosario Oropeza

La fisonomía del humano se transforma a modo tal, que aquellos que desde hacen tiempo no te ven, te desconocen.

Parte de nuestro lenguaje actual es la palabra huachicol, y la escuchamos tanto que la relacionamos con el robo de combustible. Sin embargo, su origen tiene dos significados. Según el escritor mexicano Arturo Ortega Morán, se interpreta como “aquati”, o algo que está aguado. Y la otra definición se refiere a la bebida alcohólica que se adultera para hacerla rendir más, ya sea con agua u otro ingrediente, lo cual es común es algunos antros, y ello provoca serios trastornos al organismo, al igual que los changuirongos, soyates, chupitos u brebajes emborrachadores que existen.

Durante el sexenio del Gobierno anterior y en el actual esta palabra es pan nuestro de cada día e inmediatamente cuando alguien pronuncia el huachicol ya sabemos que es robo de gasolina, pero han surgido otros huachicoleros ahora en Altata, Navolato, que se dedican al hurto de agua.

Pues sí. Algunos ricachones de la sofus zona residencial del puerto navolatense están enchufados no por debajo del agua, sino por debajo de la tierra, según el alcalde Eliazar Gutiérrez. Dicen que al cabo que nomás la usan de vez en cuando. Entonces, pues ¿qué castigo merecen estos huachicoleros de agua? Si para el caso es lo mismo: un robo. Ojalá y que no salgan con aquella canción de: “Con el huachicol qué cosas suceden [...] qué cosas suceden con el huachicol”. ¿O es que los ricos también roban? 

¡Qué golpe tan duro!