Opinión

Moméntum

EL ANCLA

Por Luis Enrique Ramírez

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A unas semanas de haber asumido la presidencia municipal de Culiacán, Tony Castañeda tuvo la deferencia de invitar a un servidor al restaurante Sinaloa. Todo marchaba de manera normal, cuando de pronto el delicado ambiente que define al lugar, fue roto de violento modo por un hombre profería insultos desenfrenados hacia quien esto escribir. 

Allí, en la mesa encabezada por la principal autoridad municipal. 

Nadie que haya nacido en el Culiacán de antes está preparado para enfrentar una escena de este tipo. 

La ciudad se limitaba a unas diez cuadras hacia los años sesenta y todos, sin excepción, nos movíamos bajo reglas de consideración hacia los demás, fuertemente arraigadas. La única división social era marcada por un poderoso factor: quienes seguían fielmente la liturgia católica, y quienes no. 

Ricos y pobres nos encontrábamos en Catedral y espacios comunes como las plazuelas y calles. Nos saludábamos con cortesía, pero quienes no pertenecíamos a la aristocracia, ni por ocurrencia, invadíamos sus espacios.  Tampoco ellos los nuestros, desde luego, pero todos sabíamos de donde veníamos, factor que hoy carece de la menor impotencia. 

Jamás imaginamos que el punto de división de las clases sociales terminara siendo el más ordinario de todos: el dinero. Así nomás, el dinero. Si algo carece de relevancia es de dónde viene.

Tampico imaginamos que un miembro de la familia que encabezaron don Eustaquio de Nicolás y doña Pepita Gutiérrez de De Nicolás terminara siendo como es su hijo Eustaquio. 

Sobre el apellido De Nicolás, ha caído una inimaginable mancha que con el tiempo será indeleble, puesto que el resto de sus integrantes han sabido honrarlo. La sordidez del delito pertenece, por entero, a su autor. Nuestro estimado a la familia De Nicolás, con el recuerdo gamitido de sus patriarcas.

GLORIA A DIOS. El día de ayer, martes 3 de mayo de 2022, quedará registrado como un nuevo aniversario para las batallas políticas ganadas por el bien, con la sumatoria de un impresionante número de fuerzas sociales y partidarias en pro de lo mejor para el futuro de nuestro estado. 

Al acto de firma de unidad, del cual próximamente el colectivo informará a la ciudadanía, se unió multitud de culiacanenses, que honraron y aplaudieron la hazaña, al ritmo de sus propios cantos, en una memorable jornada de baile colectivo. 

Sumada a la rumba callejera, iluminó este momento memorable la llegada de distinguida y noble dama de la sociedad sinaloense, de infinita cadena de logros en espacios educativos, culturales y de ayuda social. Pudo estar adentro, con los grandes líderes a los que pertenece. Sin embargo, decidió integrarse a la fiesta del pueblo. 

Queda tan hermosa señora,, pues, como inspiración y emblema de este inolvidable momento. 

Dios la bendiga. En su nombre, elevamos una ovariación de gratitud a Dios nuestro señor.

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