Opinión

«El hampa del periodismo» y losfantasmas de un presidente frívolo

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

Andrés Manuel López Obrador dejó de hablar de «la mafia del poder» desde que ganó la Presidencia de la República, y cualquiera diría que la razón es que ahora es él quien la encabeza. 

La realidad, empero, está hoy a la vista: si tal «mafia» hubiera existido, él no habría alcanzado su actual cargo. Queda ver, ahora, si su Gobierno será capaz de permitir la transición democrática o se cumple el cada vez más extendido temor de que ceda a la tentación autoritaria. 

Ayer, en su conferencia mañanera, AMLO le puso nombre a una de sus más representativas fobias: el periodismo crítico. 

Si antes habló de «prensa fifí», ahora fue más allá, al asegurar que los despidos en el sector de la salud son versiones de «el hampa del periodismo». Se apresuró a aclarar que no todos lo son.

Suponemos que deja a salvo a esa prensa obsequiosa que aplaude sin rubor sus discursos placeros, sobre todo en medios digitales; la misma que ocupa las primeras filas en las mañaneras, ejercicio denunciado como «un montaje» por Brozo (Víctor Trujillo) el pasado viernes. Una interesante polémica al respecto, abundante en datos que respaldan la aseveración del popular personaje televisivo, tiene lugar en estos días en las redes sociales.

Un hombre de Estado no tiene derecho a albergar fobias. Seis meses de Gobierno, sin embargo, bastan para saber que AMLO es lo más lejano a un estadista. Sus estrategias se orientan a un desagradable culto a la personalidad; cada mensaje, cada mañanera, son diseñadas en función de decirle a la gente lo que oír: frases ramplonas, vulgares, «pegadoras» para un público que, en su mayoría, adolece de preparación, tanto cultural, como política, y que es, en consecuencia, fácilmente impresionable. Hablamos, pues, de la base electoral amloísta, aquellos que seguramente ayer le creyeron su anuncio de que llevará al sector de la salud a los mismos niveles de Dinamarca y Canadá.

Lo más grave es que, desde su investidura como máxima autoridad de los mexicanos, López Obrador exhiba su encono hacia una actividad como el periodismo, cuyo ejercicio en nuestro país implica, probadamente, el riesgo de perder la vida. Lo menos que se esperaría de quien tanto se ufana de ser liberal y progresista sería una posición de respeto hacia los trabajadores de la prensa. 

Recordemos que, de acuerdo con cifras de la organización internacional Artículo 19, en lo que va del régimen de AMLO han sido asesinados seis periodistas por causas relacionadas con su trabajo. Uno por mes, en el marco de un Gobierno que se anuncia como la Cuarta Transformación nacional.

LAS LETRAS CHIQUITAS. En principio, simpatizamos con la idea de la Guardia Nacional, pero la investigación periodística publicada ayer en la versión impresa de EL DEBATE nos conduce a serias dudas. Todo iba bien, hasta que el Senado de la República decidió aprobar las leyes secundarias a puerta cerrada, en una maniobra que genera suspicacias. Por lo pronto, en el título del reportaje se adelanta un par de aspectos controversiales: «Datos personales y uso de la fuerza, facultades de la Guardia Nacional». Recomendamos su lectura.

SALTO CUALITATIVO. Ya es un hecho: en Salvador Alvarado será levantada la bandera blanca en la cobertura del servicio agua potable. Ayer, el secretario de Desarrollo Social, Álvaro Ruelas Echave, y el presidente municipal Carlo Mario Ortiz Sánchez anunciaron un paquete de obras que viene a abatir un problema que aquejaba a más de tres mil habitantes en seis comunidades desde hace más de cuarenta años. La inversión supera los 25 millones de pesos.

Ruelas y Ortiz firmaron ayer en Guamúchil el convenio del Fondo de Infraestructura Social para las Entidades (FISE) 2019, documento que avala oficialmente el arranque de las licitaciones respectivas. Enhorabuena.