Opinión

El modelo Rosy Fuentes de Ordaz impregna las campañas

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

Inédito en la historia política de nuestro estado, por primera vez la esposa del gobernador en funciones alcanza un nivel de popularidad de tal magnitud, que llegó a encabezar encuestas de preferencias ciudadanas para convertirse en su sucesora. 

Nunca una primera dama fue tan querida por los sinaloenses, como la señora Rosy Fuentes de Ordaz. 

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Fue necesario que ella misma saliera a aclarar que nada hay más alejado de sus planes que hacer carrera política, para que las empresas especializadas en estudios de opinión dejaran de incluirla en sus listados.

El precedente, sin embargo, queda allí: el nombre de la presidenta del DIF Sinaloa llegó a darse el “quien vive” con los favoritos del momento para la gubernatura; desde febrero de 2020, tras su tercer informe de labores, analistas políticos se preguntaban si el acto era en realidad “su plataforma de lanzamiento”. 

Fiel a su terso estilo de comunicarse, la señora Rosy logró detener aquella bola de nieve, desde luego con ayuda de la “mano izquierda” que caracteriza a su esposo a la hora de operar mediáticamente y parar en seco la desinformación.

A diferencia de la perversidad que suele dar origen a la difusión de fake news, aquí el fenómeno fue animado por el imaginario colectivo de una especie de “Evita Perón” sinaloense, benefactora y amada por su pueblo.

Aferrados como solemos ser los periodistas (“defecto profesional”, maticemos), cuando en noviembre pasado el INE ordenó que en siete de las 15 gubernaturas fueran mujeres como candidatas (decisión ratificada al mes siguiente por el TEPJF), resurgió una especulación que auguraba: “El nombre de la abanderada del PRI para ser la primera gobernadora del estado es Rosa”. Ello, puesto que la política profesional considerada más apta para el cargo se llama Rosa Elena Millán Bueno, y que el nombre de pila de la primera dama es Rosa Isela Fuentes Chávez. 

En esta ocasión, la ola de rumores fue menos prolongada: el 22 de enero, Quirino Ordaz decidió “destapar” de una buena vez a Mario Zamora Gastélum, hoy en ruta creciente hacia la sucesión. Por fin dejamos en paz a la señora Rosy y, en cuanto a Millán Bueno, efectivamente resulta ser candidata a la gubernatura, pero por otro partido: Fuerza por México. 

FÓRMULA PROBADA. Quirino suele admitir que su señora fue “el arma secreta” que le ayudó a ganarse la voluntad popular en una elección en la que arrancó como el candidato con menor nivel de conocimiento. A velocidad insólita, logró imponerse en la simpatía de los sinaloenses por cualidades propias como su sencillez y facilidad para el diálogo directo con la gente; abrazarla, cuando eso era posible en un mundo sin pandemia.

En fin, sin restarle méritos a Quirino, es innegable que el encanto personal fuera de serie de la señora Rosy, amén de su capacidad de trabajo en lo que entonces se llamó “campaña alterna”, resultó determinante para el resultado en las urnas. 

Es así que Rosy Fuentes de Ordaz constituye, en virtud de lo anterior, un modelo a seguir por quienes hoy encabezan la carrera hacia la sucesión: una figura femenina es, de nuevo, “arma secreta” de los principales contendientes varones (Rubén Rocha, Mario Zamora y Sergio Torres), en diferente estilo y con estrategia propia. 

A cada una de estas tres señoras dedicaremos análisis por separado en próximas entregas. Prometemos perfiles interesantes, puesto que un servidor también cuenta con un as bajo la manga, el honor de conocerlas desde hace muchos años. Espere sorpresas, gratas, bellas e inspiradoras, como ellas mismas, damas de todo nuestro respeto, afecto y admiración, al igual que la señora Ordaz.

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