Opinión

La caída de Morena: el cambio de paradigma y sus detonantes

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

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Foto temática | Reforma

Los nubarrones de una derrota inminente se tornan cada día más densos sobre Morena en el país. Apenas en diciembre llevaba la delantera en 14 de las 15 gubernaturas que estarán en juego en los comicios del 6 de junio. Hoy, la ventaja del partido presidencial se reduce a ocho estados. Y en varios, como es el caso de Sinaloa, ya resulta mínima.

Si hace una semana la encuesta de El Financiero (al igual que otras previas) arrojaba una diferencia de dos puntos con su más cercano contrincante, para este momento la tendencia apuntaría a que los candidatos de PRI-PAN-PRD y de Morena-PAS ya deben andar, por lo menos, al parejo.

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El crecimiento de Mario Zamora no se da por generación espontánea. 

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Sería injusto dejar de reconocer la facilidad con que logra atraer, cual piedra-imán, las simpatías populares. Cada vez más sinaloenses esperan sus transmisiones en vivo no solo de sus actos, sino de sus recorridos, donde conversa con la gente que se encuentra al paso, y la fiesta cotidiana que reina en el autobús de campaña que rentó.

En honor a la verdad, cada streaming resulta más divertido que el anterior. La espontaneidad reinante en ese ambiente de alegría, a lo largo de las primeras 10 jornadas de campaña, están a la vista.

Mario se ha revelado, “en formato presencial o a distancia” (así se dice ahora), como el hombre entrañable que, quienes lo conocemos desde hace muchos años, sabemos que es. 

Pero además, una serie de factores se conjuntan: PRI, PAN y PRD trabajan en absoluta armonía, desde sus dirigencias estatales y nacionales (hoy viene a Culiacán Alito Moreno), hasta sus bases mismas y un número creciente de ciudadanos sin partido, antes indecisos.

Cierto que la popularidad de AMLO se mantiene y así lo acaba de demostrar la más reciente encuesta de EL DEBATE, publicada el lunes.

Sin embargo, también el gobernador Quirino Ordaz, emanado del PRI, goza de tal nivel de popularidad que mes tras mes, en los últimos años, figura como el número uno en aprobación por parte de sus gobernados, entre los 32 mandatarios estatales del país.

Si las simpatías amloístas juegan en favor de Rubén Rocha Moya, las quirinistas lo hacen por Mario Zamora Gastélum entre la ciudadanía sinaloense.

La diferencia radica en que, mientras Zamora recibe un apoyo absoluto de su estructura tripartidista, a Rocha, Morena lo traiciona: desde la dirigencia nacional hasta la militancia estatal, sobre todo la mayoría de sus liderazgos.

Es el otro partido que lo lleva como candidato común, el PAS, de Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien le otorga la fuerza que conserva el doctor Rubén Rocha.

DURO Y A LA CABEZA. Ayer, un sector clave se definió, de contundente modo, por Mario Zamora y la alianza Va por Sinaloa: la iniciativa privada estatal.

En sesión de la Intercamaral, que reúne a todos los organismos empresariales, el encargado del pronunciamiento fue un no priista, el presidente de la Canirac, Miguel Taniyama, quien forma parte del proyecto del circuito de candidaturas independientes. “No es momento de medias tintas”, dijo Taniyama al manifestar apoyo total a la opción del frente amplio.

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Encabezaron la reunión el presidente de Canacintra Sinaloa, Francisco Álvarez Aguilar; el presidente de CMIC Sinaloa, José Ángel Carrillo; el presidente del Colegio de Contadores Públicos, José Ángel Rivera; la presidenta de AMMJE, Joane Hernández Morga; además del empresario transportista Julio Niebla Godoy.

Por cierto: prueba de que Cuen se juega el todo por el todo con Rocha, fue la reunión que, ayer mismo, le organizó con sus colegas empresarios, todos pertenecientes a Canaco Culiacán, vía online.

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