Opinión

La nueva ‘chiquillada’ pelea cargos hasta en modo caníbal

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

Foto temática(Debate)

Foto temática | Debate

Cuando un proceso electoral se judicializa, la tensión política llega a escalar niveles inenarrables, y en Sinaloa lo hemos experimentado en un buen número de ocasiones. 

En el anecdotario de resultados comiciales que se deciden en tribunales y mesas de negociación, no en las urnas, como sería deseable, figura la elección de gobernador del estado en 2004, cuando el cómputo de votos fue impugnado hasta agotar todos los cauces, en una batalla jurídica sin cuartel. La sentencia final, ya sin recurso de inconformidad posible, se emitió el 28 de diciembre, tres días antes de la fecha que antes marcaba la Constitución para la toma de protesta del mandatario entrante: el 31 de diciembre, para ejercer funciones a partir del 1 de enero siguiente (ahora es el 1 de noviembre del año de la elección). 

¡Bien! Te has suscrito a notificaciones

Configura y elige tus preferencias

Usted lo recuerda: fue el caso del gobernador Jesús Aguilar Padilla, candidato del PRI, que, de acuerdo con los resultados oficiales, le ganó a Heriberto Félix Guerra, del PAN. Los meses que debieron dedicarse al proceso de transición fueron abarcados por una poderosa lucha social a lo largo y ancho del estado a la voz de “Yo sé que ganó Heriberto”, frase emblemática que pervive a la fecha y todavía se la puede encontrar de vez en cuando en alguna pinta, en alguna calca y, sobre todo, en la memoria colectiva de los sinaloenses.

Leer más: ¡Derrumbe del metro y de todo el gobierno de AMLO!

Otros dos casos de particular dramatismo se dieron en el Congreso del Estado en la 57 Legislatura (2001) y en la 59 (2007), con Dino Durán y Pedro Estrella, respectivamente. Ambos fueron devueltos del pasillo del palacio legislativo, literalmente, mientras caminaban hacia el salón de sesiones para rendir protesta como diputados: el fallo último, inapelable, no los favoreció.

Es decir, amigas y amigos, que la composición definitiva de la 64 Legislatura se conocerá hasta las 11:00 horas del viernes 1 de octubre, cuando sus 40 integrantes levanten la mano en la ceremonia de instalación.

No antes, porque en todo proceso electoral rige la máxima “Esto no se acaba hasta que se acaba”.

INCERTIDUMBRE. Ayer, cumplida la hora del plazo para apelar cómputos en los 24 distritos de mayoría y las 18 presidencias municipales, se presentaron recursos de impugnación para dos alcaldías: la de Ahome, por parte de la alianza PRI-PAN-PRD, y la de Escuinapa, por el PT. En el primer caso, el candidato inconforme es Marco Osuna contra Gerardo Vargas de Morena-PAS. En el segundo, la de Escuinapa, se trata del doctor Víctor Díaz Simental contra Blanca García, de PAS-Morena.

También decidió impugnar el resultado del cuarto distrito local, con sede en Los Mochis, la candidata de la alianza Va por Sinaloa, Dulce Ruiz, contra Elizabeth Chía, de PAS-Morena.

Hubo impugnaciones al reparto de regidurías plurinominales en Culiacán, Mazatlán, Guasave y Salvador Alvarado.

En el plano federal, Eleno Flores, de PRI-PAN-PRD, impugnó a Casimiro Zamora, de Morena, el cuarto distrito, con cabecera en Guasave.

Respecto a las diputaciones locales “pluris”, el plazo venció a las 12 de la noche.

Leer más: Una oposición huérfana para el 24

Hasta el momento de escribir estas líneas, existía solamente un recurso de reconsideración ante el INE por parte del PAN, en aras de restarle una posición al PRI para sumarla a su bancada.

ANTROPOFAGIA ALIANCISTA. Este último caso es el que más llama la atención. El acto exhibe de manera lamentable al presidente estatal del blanquiazul, Juan Carlos Estrada, cuya postura es incongruente con la línea marcada por las dirigencias nacionales de los partidos de la alianza Va por México: mantener el bloque unido en aras de fortalecer los contrapesos, factor indispensable en un sistema democrático como el nuestro.

Síguenos en

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo