Opinión

Quirino Ordaz y Lorena Pérez hacen realidad el sueño badiraguatense

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

El lema del Gobierno de María Lorena Pérez Olivas en Badiraguato es «Trabajando en grande», y lo hace valer día con día. La actual Administración municipal de Badiraguato será recordada por el desarrollo, sin precedente en la historia, de caminos y carreteras: la gran tarea pendiente de las zonas serranas.

El gobernador Quirino Ordaz ha mostrado un interés especial en llevar a cabo las obras públicas que abran la comunicación terrestre con la serranía, y ha sido sensible a las gestiones de la presidenta municipal de Badiraguato. 

La carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo, que unirá a Sinaloa con Chihuahua, ya está en proceso. El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo, en su más reciente gira a Sinaloa, el compromiso de concluirla.

El gobernador, por su parte, dio su palabra de terminar los kilómetros que restan a la carretera de San José del Llano; otro tramo pendiente que está en proceso es el de Batequitas.

El raspado de caminos a las comunidades, por todos sus ramales, ha sido tarea incesante de Lorena Pérez. Con recursos públicos, hay que decirlo, sin recurrir a la vieja costumbre de pedirle cooperación a la gente.

Vienen obras de alumbrado público, agua potable, infraestructura educativa y la resolución de una serie de necesidades hasta ahora postergadas. Con ímpetu, capacidad de trabajo, cercanía con la gente y el apoyo del gobernador Quirino Ordaz, la alcaldesa María Lorena Pérez seguirá dando sorpresas en su querido Badiraguato. Ya lo verá usted.

ATENTADO CULTURAL. Con saña inaudita fue vandalizada la obra plástica de Rosa María Robles, lo mismo que el espacio que albergaba su exposición La rebelión de los iconos, en el centro histórico de Culiacán. La pieza principal de la muestra, valuada en más de 150 mil pesos, fue robada.

El costo del montaje estuvo a cargo de la artista visual, quien no escatimó en gastos, pese a que su situación económica se encuentra lejos de ser boyante.

Conocemos a Rossi desde hace cuarenta años, tiempo en el que la amistad y la admiración hacia su valentía y su talento creador han ido de la mano. En los 90, la vimos exponer en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México y ser aclamada por los grandes críticos de arte, como Raquel Tibol y Teresa del Conde.

En todo este tiempo no hemos visto a Robles trabajar en paz. No la dejan. Los ataques de índole diversa le impiden entregarse 100 por ciento al proceso creativo: lo mínimo que todo artista requiere.

Esta vez, el golpe contra Rosa María es brutal. Su obra monumental «La última cena», un lienzo de 9 metros de ancho por 5 de alto, desapareció, fue hurtado, y la condición en que los vándalos dejaron el resto de la obra y el lugar adaptado como galería, no dejaron otro camino que el de cerrar la exposición. Una expresión artística menos en esta sociedad urgida de cultura.

Desde aquí, nos unimos a las voces que exigen a la autoridad una investigación a fondo de este caso, encontrar a los culpables y darles castigo. Recuperar la obra robada, desde luego, sería meritorio para nuestras corporaciones policiales: prueba de que existe un mínimo interés en preservar la creación artística sinaloense. 

ADIÓS A LIPAROLI. Causó conmoción la tarde de ayer el deceso de Jesús Antonio Marcial Liparoli, uno de los hombres más poderosos del sexenio pasado, por su cercanía con el entonces secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros; una relación política que no continuó, pues mientras GVL impulsa la creación de un nuevo partido (Redes Sociales Progresistas), su excolaborador decidió permanecer en el PRI.

Marcial Liparoli, exsubsecretario general de Gobierno y diputado local en la anterior legislatura, padecía un mal renal desde hace años. Ayer perdió la batalla al morir de un infarto en Culiacán. Descanse en paz.