Opinión

Cuen alza la voz: lucran con el medicamento para el COVID-19

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

Héctor Melesio Cuén, dirigente del PAS.(Foto: El Debate)

Héctor Melesio Cuén, dirigente del PAS. | Foto: El Debate

El presidente del Partido Sinaloense los llamó «depredadores sociales»: son personas sin escrúpulos que hacen negocio con la crisis sanitaria y con el dolor de miles de familias al elevar los precios de los fármacos que contrarrestan los efectos de enfermedades asociadas al COVID-19.

El líder del PAS es el primero en atreverse a denunciar tan lamentable fenómeno, que va en detrimento de lo más sagrado en estos momentos de pandemia: la salud de los sinaloenses.

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Cuen lanzó, por ello, un exhorto a las autoridades para que vigilen la venta de estos medicamentos y sancionen a todo aquel que se aproveche del sufrimiento y del miedo de la gente ante el virus más letal en la historia de la humanidad. ¡Bien hecho!

VENENO MORENISTA. Un hasta aquí a los diputados de Morena puso anteayer, tronante, el coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Congreso del Estado, Sergio Jacobo Gutiérrez. A la voz de «¡basta de ignorancia!», el diputado tricolor estableció: «Lamentamos mucho las afirmaciones desafortunadas, tendenciosas e infundadas de la coordinadora del grupo parlamentario de Morena y de otros diputados de esa fracción legislativa respecto a la situación del estadio de futbol de Mazatlán, que no contribuyen a mantener una relación de respeto y diálogo que siempre debe prevalecer entre los poderes del Estado».

En efecto: la falta de información a la hora de declarar se ha vuelto un rasgo de identidad de los legisladores morenistas locales, sobre todo de quien los encabeza, Graciela Domínguez Nava: en su afán de criticarlo todo, no le importa mentir a los sinaloenses.

El diputado Jacobo aclaró que, en el tema del estadio de futbol de Mazatlán, no hay ninguna violación a la ley ni tampoco una vulneración de las facultades del Poder Legislativo, que conoce y autoriza ciertamente la enajenación de inmuebles propiedad del estado, pero este no es el caso del estadio referido.

Gobierno del Estado —subrayó— ni siquiera ha definido aún la figura jurídica que permitirá que el equipo de futbol haga uso del inmueble. Confió en que el Estado no cederá en ningún momento el dominio y preservará el interés público y el patrimonio de los sinaloenses. «Yo les quiero pedir a los diputados de Morena que hacen estas declaraciones a la ligera que se tranquilicen, que se serenen, pero sobre todo que se informen, que no hablen por hablar, que no busquen generar confusión y envenenar el ambiente político con declaraciones irresponsables y sin sustento», estableció Jacobo Gutiérrez, experto en poner a la gente en su lugar.

EL SELLO DE LA CASA. Para abundar en el tema de nuestra columna del viernes, sobre la ilegal precampaña que lleva a cabo el exdiputado Manuel Osuna, va una advertencia a aquellos que todavía creen en sus dichos:

Es sabido que Manuel es de los que gustan de «repartir puestos» a diestra y siniestra para recibir promesas de apoyo. Comprobado está, también, que siempre acaba por negociar para sí mismo. Sus «amarres» finales son de él y solo para él.

De manera que nadie debe irse con el canto de las sirenas, porque el precio puede ser mayúsculo: quien lo apoye, quedará «quemado» con el resto de los aspirantes al mismo cargo, y mire que son varios. Algunos, por cierto, nos confirman que Manuel es de los que suelen morder la mano que les da de comer.

La historia de Manuel Osuna habla por sí sola.

A nadie extraña que saque la cabeza justo ahora, en que la contingencia por COVID-19 comienza a levantarse. En la crisis se escondió y dejó sola a la gente necesitada que lo ha apoyado. «No les dio ni sal para un aguacate», dirían los clásicos.

Aguas, pues, con este personaje, y el llamado es también para el PAS y para Morena, partidos con los que ha buscado acercamientos, bien para chantajear al PRI o bien porque todo indica que no le importaría cambiar de siglas en aras de su ambición. Patético.

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