Opinión

Vuelve al plano político la lucha por los derechos de los animales

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

Gerardo Vargas Landeros(Cortesía)

Gerardo Vargas Landeros | Cortesía

Sumarse a la causa de los animales se ha convertido, venturosamente, en un tema de moda en política. Lo celebramos, porque fortalece una lucha social antes incomprendida.

Es de justicia, sin embargo, reconocer al primer hombre que, desde las altas esferas del poder, impulsó como propia la primera ley de protección animal, hace siete años: Gerardo Vargas Landeros, quien como secretario general del Gobierno del Estado, en un apoyo inédito a los activistas, supo entender la importancia de una misión hasta entonces incomprendida.

¡Bien! Te has suscrito a notificaciones

Configura y elige tus preferencias

Sin Gerardo, esta legislación no habría sido posible, pero importante también fue el papel que jugó la entonces presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Rosa Elena Millán Bueno, así como la diputada Irma Moreno Ovalles.

Hoy, que el tema ha regresado al plano parlamentario, una voz autorizada alerta sobre el riesgo de que, lejos de evolucionar, el interés protagónico de los políticos haga dar reversa a los logros alcanzados.

Ernesto Zazueta Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, dijo que la última iniciativa presentada por las diputadas Karla Montero (PES) y Flora Miranda (Morena) adolece de contradicciones y falta de claridad en sus definiciones, así como invasión de competencias.

Hoy, integrado a la vida política desde las filas de Movimiento Ciudadano (donde su hijo Jesús Amado funge como líder estatal de los jóvenes), Ernesto Zazueta exigió que no se promulgue una ley «al vapor» con fines electorales.

Urgió a revisar con mayor profundidad la iniciativa en cuestión, y puso a disposición de la 63 Legislatura a su equipo de expertos, en aras de perfeccionar la propuesta y que esta realmente sirva para la protección animal. Enhorabuena.

TRIBUTO A MATTY ZAZUETA. Publicar condolencias por todas las personas queridas que han fallecido durante el año convertiría a esta columna en un obituario, de manera que el dolor lo procesamos del modo más difícil: calladamente.

El deceso de Matty Zazueta, sin embargo, vino ayer a vencer tal forma de ostracismo. La noticia, literalmente, nos parte en dos, y aquí diremos por qué. Felizmente casada, Matty se encontraba en la plenitud de su vida. Decía estar dedicada, como jueza, a la labor más satisfactoria entre todas las que realizó, y mire que fueron varias, todas con éxito: empresaria (fundadora de las Papelerías Matty’s), catedrática, luchadora social, funcionaria publica (fue subsecretaria de Turismo), entre las más relevantes.

La última vez que conversamos, luego de años de distancia (aunque el afecto mutuo no se debilitó ni un ápice en cuarenta años de amistad), estaba tan entusiasmada como siempre en todo cuanto hacía, pero un brillo especial en su mirada y lo joven que lucía nos hizo creer en lo que aseguró: el estado ideal del ser humano es el matrimonio.

A eso se dedicaba, a casar parejas, incluyendo a la primeras del mismo sexo en Sinaloa, a partir de aquel histórico 1 de junio del 2016, lo cual la hacía sentir orgullosa.

Murió como vivió, luchando con todas sus fuerzas, pero esta vez perdió la batalla: la venció el COVID-19 luego de tres semanas de permanecer internada en el hospital del Issste.

Cada vez resulta más complicado entender el momento que padece la humanidad. Enluta a todos cada uno de los millón 409 mil fallecimientos a la fecha en el planeta, pero la devastación arremete con toda su fuerza cuando un ser humano de excepción, como Matty Zazueta, se agrega a esta lista interminable.

Elevamos a Dios nuestras plegarias por su alma bondadosa y enviamos un abrazo fraternal a la muy querida familia Zazueta. También estamos en duelo.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo