Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Madurez, un elemento necesario

Por: Opinión Estatal

No hay duda de que el resultado de la elección fue un voto de castigo. Una especie de despido del «jefe pueblo» al «empleado gobierno». Durante todo el proceso electoral a nivel local, pero por muchos años en el plano nacional, se mantuvo un duro discurso contra el sistema.

El sentimiento de hartazgo de amplios sectores de la población fue capitalizado por los actores políticos que aparecieron como más alejados al sistema. No fueron pocos los mensajes de repudio y hasta de odio que durante las campañas se lanzaron todos contra todos.

El pueblo, por su parte, parece que había ya decidido por quién votar mucho antes de las campañas; también sabía a quiénes quería castigar. Los resultados —que no se preveían tan catastróficos para los viejos partidos hegemónicos— dan cuenta de ello.

Lo cierto es que ya como electos, todos los funcionarios deben dejar atrás el discurso de odio y los señalamientos directos, entendiendo que para que haya transiciones ordenadas se requiere como mínimo la cordialidad con los actuales gobernantes.

Cordialidad tampoco significa complicidad. Deben saber diferenciar entre ambas. Pero sí sería sano que tanto derrotados como vencedores mostraran madurez. Entender que todo lleva tiempos, y los días de denuestos en las campañas ya terminaron el primero de julio. 

Deben entender, los personajes electos, que están en tiempos clave para hacer política —aunque algunos no hayan hecho ni campaña— porque el voto no es otra cosa que un mandato, al cual deben corresponder con trabajo por el bienestar de la sociedad a la que van a representar.