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Mala noche, no!!!

GUASAVE

Cuna y refugio de varias (tristes) celebridades del crimen organizado, con resonancias -por sus actividades- que han rebasado las fronteras de su estado de origen, en Sinaloa hay signos ominosos, señales presagiosas de algo que nadie quiere ni desea: la convulsión

Hay justificado temor de que pudiera recrudecerse la inestabilidad y el miedo social a raíz de los escandalosos cuanto inéditos sucesos que produjo la inopinada y reciente captura de uno de los capos más importantes y, a decir de los que saben, el más buscado del mundo.

Estigmatizado por mucho tiempo como un "santuario" de narcotraficantes, Sinaloa no ha podido recobrar, ni de noche ni de día, la tranquilidad plena y anhelada por décadas, frecuentemente interrumpida, ya por los propios facinerosos, ya por las no pocas veces abusivas y arbitrarias acciones policiales.

Esto último ocurrió apenas el domingo, cuando agentes del gobierno reaccionando nerviosamente por las marchas a favor de Guzmán Loera en Culiacán y Guamúchil, los periodistas fueron salvajemente agredidos, exhibiendo su absoluta falta de capacitación para hacer frente a crisis como la que vivió en principio, la Policía del Ayuntamiento y luego la del Estado.

Es decir la agobiada ciudadanía sinaloense parece no tiene salvación, pues cuando no son víctimas de la violencia de los bandidos, lo son de la institucional, ejercida con el pretexto de procurar el orden social, que por cierto no se ve por ningún lado.

Ciertamente por hoy las autoridades pueden presumir que los crímenes de alto impacto han disminuido sensiblemente y hasta jactarse si quieren de que es gracias a ellas, pero que es un falso razonamiento.

Eso es por un lado, porque por otro habría que admitir que aunquelas actividades homicidas han amainado, en Sinaloa se respira un ambiente de crispación social y política.

Los últimos acontecimientos generados en Culiacán y Guamúchil si bien no han llegado a mayores, la verdad es que en el aire se percibe una tensión que puede cortarse con navaja y que liberada, en cualquier momento podría hacer volar en añicos la precaria gobernabilidad que dicen que existe en esta castigada entidad.

En ese sentido prevalece la sensación de que algo grave estaría por pasar en Sinaloa; se intuyen sucesos no deseables, que nadie se atreve a definir, quizá con la esperanza de que como se piensa cuando uno por las noches sueña malas cosas, que el no contarlas, pueda conjurarlas.

Que así sea.

Por cierto.- Seria injusto que todo esto que macula a Sinaloa no vaya a ser pretexto para que el gobierno federal pretenda cobrárselo a la sociedad misma, frenando o entorpeciendo el flujo de recursos fiscales para aplicarlos en la infraestructura de desarrollo en todos sus órdenes.

Ojalá que el retraso para liberar las inversiones que le corresponden a la entidad, sea producto solamente de papeleo burocrático y no instrumento para presionar políticamente a la administración de Mario López Valdez, algo sobre lo que la gente ya empieza a crearse su propia versión.

Pero bueno, sea lo que sea, el hecho es que la intervención económica del régimen peñanietista para la realización de importantes proyectos en Sinaloa se esta viendo muy lenta, cuando hace ya más de dos meses que el Congreso de la Unión aprobó el presupuesto que tendría que ejercerse este año y que según las cuentas alegres suman más de 50 mil millones de pesos.