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Mancera no fue tapadera de Marcelo

ITINERARIO POLÍTICO

El escándalo que provocó la suspensión del servicio en más del 50% de las estaciones de la Línea Dorada del Metro —en el Distrito Federal—, tiene una noticia buena y una mala.

La mala noticia es que las fallas y la sucesiva cancelación del servicio en la Línea 12, afecta a medio millón de ciudadanos de a pie que, por lo menos en los próximos seis meses, enfrentarán un calvario para llegar a sus trabajos, escuelas, oficinas y para realizar sus actividades cotidianas. En realidad es la peor noticia para muchos que tienen poco o muy poco.

La buena noticia es que contra lo que dicta la lógica de la política y el poder en México, el jefe de gobierno, Miguel Mancera, mostró las agallas necesarias para no jugar el juego de la tapadera del ex jefe de gobierno, Marcelo Ebrard. Y es que sin tapujos el gobierno de Mancera hizo públicas las fallas del Metro y tomó la costosa decisión de cancelar el servicio del Metro —con todo lo que ello significa—, para evitar cualquier riesgo a cientos de miles de usuarios.

Hoy nadie sabe bien a bien cuál será el desenlace legal, jurídico y penal del escándalo por las fallas en la Línea 12 del Metro; tampoco se sabe quién es culpable y quién pagará los platos rotos. Pero lo que sí sabemos es que cuando Miguel Mancera denuncia el cochinero en la Línea Dorada y suspende el servicio del Metro para preservar la seguridad de los usuarios, al mismo tiempo el Jefe de Gobierno rompe de manera pública y definitiva con su antecesor y padre político, Marcelo Ebrard.

De esa forma, Mancera no sólo se sacude la tutela de Marcelo —no sólo pinta su raya del interés político de su antecesor y padre político—, sino que de nueva cuenta se coloca en línea para competir con mayores posibilidades por la candidatura presidencial de las izquierdas, para 2018. Y se trata del primer golpe a Marcelo; primero de una serie que pudiera desinflar por completo las ambiciones de Marcelo Ebrard por convertirse en líder nacional del PRD y posteriormente en candidato presidencial para 2018.

En el fondo, Miguel Mancera actúa políticamente como en su momento debió actuar Marcelo Ebrard contra su antecesor; Andrés Manuel López Obrador. Y si vamos más atrás, llegaremos a la conclusión de que hoy Miguel Mancera actúa políticamente igual a la forma en que actuó López Obrador con su sucesor, Cuauhtémoc Cárdenas.

Si hacemos memoria, recordaremos que AMLO mató políticamente a su antecesor y padre político, Cuauhtémoc Cárdenas y a sus potenciales competidores para la presidencial de 2006, entre ellas a Rosario Robles. Pero Marcelo Ebrard rompió la lógica política y prefirió ser tapadera de AMLO, quien de esa manera le quitó la candidatura presidencial. Hoy Mancera se negó a ser tapadera de Marcelo y, por la vía de los hechos, le arrebata la candidatura presidencial.

Y es que el golpe a Marcelo Ebrard pega directamente bajo la línea de flotación política del ex jefe de gobierno. ¿Por qué? Porque hoy Marcelo se puede voltear para otro lado, puede lanzar la papa caliente en todas direcciones, pero lo cierto es que la Línea Dorada fue la obra de su sexenio, la más lucidora y la que presumió como la más importante obra de Latinoamérica.

Y podrá decir misa el ex jefe de gobierno, pero lo cierto es que la Línea 12 del Metro se llevó a cabo a marchas forzadas —y por eso miles de fallas que mostró antes de su inauguración—, porque a Marcelo Ebrard le urgía inaugurar su magna obra, la que sería un poderoso impulso a su popularidad de estadista, constructor eficiente y, por tanto, un bono para su candidatura presidencial. Era una obra para el lucimiento personal de Marcelo.

Y por eso las fallas del Metro son un golpe al corazón político de Marcelo. Y también por eso en las semanas y meses siguientes veremos salir montañas de corrupción, improvisación y transas. Un ejemplo de las dudas y las transas. ¿Quién fue el vivillo que en lugar de comprar los trenes para la Línea 12 del Metro propuso rentar los trenes? La renta de los trenes cuesta entre cuatro y cinco veces más caros que la compra. ¿Por qué? ¿Quién se benefició de esa transa? ¿Por qué no instalar el mismo sistema que las líneas de probada eficacia?

Lo cierto es que se cambiaron los trenes y las especificaciones de los mismos, para asegurar que la renta de trenes se pudiera prolongar hasta el infinito. Así, un puñado de vividores se beneficiarían de los pingües negocios del Metro. ¿Quiénes son esos vividores? ¿Quién hará justicia? Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx