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Manoseos panistas

Como lo he escrito y dicho en diferentes foros, mi padre, Enrique M. Loaeza, fue fundador del PAN y amigo personal de don Manuel Gómez Morin. Afortunadamente cuento con gran parte de su correspondencia, en ella se advierte un lenguaje inteligente, elegante, pero sobre todo, reflexivo. En muchas de sus cartas ambos expresan su preocupación por México y sus enormes deseos por luchar por un país más democrático y justo. Los dos tenían una vocación de servicio y respecto a la política, no la veían como la advierten ahora la nueva generación de panistas: como un verdadero botín. Si Loaeza y Gómez Morin se hubieran enterado de los casos de corrupción que se dieron en los sexenios de Fox y Calderón, lo más probable es que se hubieran muerto, una vez más, pero de puritita vergüenza.

Los panistas de ahora, que oscilan entre 25 Y 40 años, son impresentables: corruptos, prepotentes, arribistas, misóginos, racistas, mentirosos, homofóbicos, malhablados (basta con leer los tuits que se mandan entre ellos publicados por el portal Sin Embargo), pero sobre todo, los panistas son expertos en manejar la doble moral. Pongamos como ejemplo al delegado de la Benito Juárez, Jorge Romero Herrera. Se podría decir que inició su carrera política con el pie derecho, pues fue novio de Mariana Gómez del Campo, la sobrina del ex presidente Felipe Calderón. Esa relación lo catapultó al interior del PAN, tan es así que llegó a ser diputado local, funcionario delegacional y hoy el flamante jefe delegacional de la única demarcación gobernada por el PAN en la ciudad.

En las últimas fechas, le ha llovido sobre mojado a Romero. Pareciera que nada le sale bien. Con él trabajan "sus hermanitos", como llama a sus colaboradores y que pertenecen precisamente a esta nueva generación denominada "mirreyes", cuyo estilo consiste en el abuso del poder para hacer negocios, para apoyar a los amigos, para cubrirse y para actuar con absoluta prepotencia y frivolidad.

Dos de estos "hermanitos" del delegado de la Benito Juárez son los ex diputados Rafael Medina y Sergio Eguren, quienes se fueron a Brasil a disfrutar del Mundial (seguramente también se divertían gritando puuuuuto!, en los estadios). Hoy están presos. Supuestamente manosearon a una mujer en la vía pública (justo el día en que perdió México con Holanda) y golpearon brutalmente, y entre cuatro, al marido que trató de defenderla. El juez aún no dicta sentencia, pero lo único que sabemos es que no han podido salir bajo fianza y que se les acusa de agresiones graves, que pueden ameritar una pena de dos a ocho años de prisión. El abogado de los panistas, quien también lo fue del ex gobernador de Tabasco, Granier, asegura que los confundieron en medio de una gresca. Pero los brasileños dicen otra cosa, incluido el herido, afirma que lo patearon cuando estaba inconsciente, tirado en el suelo. La víctima, el abogado David de Queiroz Chaves, y que junto con Lorna Manuella Bezerra Chaves, su mujer pertenecen a familias muy influyentes de la ciudad de la Fortaleza, aparece fotografiado en el diario brasileño O Globo (07/07/2014), con fracturas en las dos órbitas oculares, un corte en los labios, hematomas en los brazos y piernas y una lesión en la cabeza.

Estos dos funcionarios, muy cercanos al delegado ya fueron despedidos, incluso antes de ser sentenciados, pero el mal ya está hecho, han manchado la imagen del partido. De por sí ya muy sucia tras casos como el del senador José María Martínez, quien insiste en usar el Senado para defender un concepto único de familia discriminando a los homosexuales, o como los otros jóvenes panistas que resultaron fascistas, fanáticos de Hitler. Otro de sus funcionarios, Pedro Torreblanca (a quien le gusta traer el pelo largo, anteojos negros y usar mucho gel), llamó en Facebook a los opositores: "prietos, rojillos, jodidos sin varo". Ese es el nuevo PAN. Esta es la nueva generación de funcionarios que colaboran en su partido.

Generalmente los empresarios panistas suelen tener muchos "gestos" con el delegado, incluyendo a los desarrolladores inmobiliarios. Ayer el diario La Razón publicó que el tremendo penthouse de Jorge Romero, de 250 metros cuadrados en la exclusiva colonia Del Valle, con valor de 4 millones de pesos, ¡se lo vendieron en 2,750,000! ¡Un millón 250 mil pesos de descuento!

No hay duda, la nueva generación de panistas resultó ser mucho peor que la de los priistas y la de los perredistas juntos. ¡Pobre PAN!

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