Opinión

Felipe Calderón, Pemex y los españoles

SATIRICOSAS

Por  Manú Dornbierer

A Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (2006-2012) y al panismo de ultraderecha, voraz y entreguista, además de ignorante, que lo impuso en el poder.

(Extracto de mi libro cuya 2ª edición está por subir a Amazon  ya que la 1ª en papel fue censurada y apenas encontré de ella mil libros).

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En sólo diez años del siglo XXI, el panismo devolvió a los españoles, para que nos sigan saqueando, buena parte de los activos de México: Bancos que ganan mucho más sobre el dinero de los mexicanos que sobre el de sus compatriotas ofreciendo malos servicios, empresas españolas de hotelería financiadas con fondos nacionales públicos, el disfrute del espacio hertziano nacional al haber hecho a la española Prisa, socia de Televisa, entre otras. 

Felipe Calderón quiso regalarle Pemex a la petrolera española Repsol, como antes Vicente Fox de la universidad Coca-Cola, el primer presidente panista electo en México, de madre española y de padre estadounidense de origen alemán, pero  a la  hora de la hora no se atrevieron ambos;  no por amor a su patria natal, sino porque sabían sin duda que Pemex era “la prometida” de los Bush desde que Carlos Salinas de Gortari así lo pactó con Bush padre.

Otra inspiración habitaba el corazón de Felipe Calderón al optar abiertamente por España y atreverse a imponer a México como secretario de Gobernación a su favorito, Juan Camilo Mouriño, nacido en Madrid el 1º de agosto de 1971, al que inútilmente intentó disfrazar de mexicano por parte “de mare”. Se dijo que sería su sucesor en el trono y él y su familia se comportaban como si México fuera un país de cómics y ellos la Familia Real. En los diferentes puestos de gobierno que tuvo, Juan Camilo Mouriño violó las leyes mexicanas. En los periodos en que presidió la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y fue subsecretario de Energía, la empresa Ivancar, de la cual era accionista -a él en lo personal le decían “Ivan”-  recibió de Pemex adjudicaciones directas por casi 100 millones de pesos para el transporte de hidrocarburos. En 2003, cuando se integró como asesor del entonces titular de la Secretaría de Energía (Sener), Felipe Calderón Hinojosa, los montos que obtuvo Ivancar en Pemex se incrementaron en un ciento por ciento. En el periodo en que Calderón lo nombró su vicecoordinador de la campaña presidencial, su compañía obtuvo, por primera vez, un contrato de carácter transexenal por casi 40 millones de pesos. Ni uno solo de los contratos que refinación (Pemex) otorgó a Ivancar se sometió a licitación pública, explicó la revista Contralínea. Y la revista Libertas publicó al respecto un epigrama de Mentor, Miguel Ángel Ferrer, que se hizo famoso: “Un mocito gachupín / que llegó a Gobernación/ pasó en un mes de Delfín / a candidato a prisión.

Con motivo de la visita en 2008 de la vicepresidenta de España, apareció esta notita de prensa: “nalizará Calderón que españoles puedan votar en México. Se compromete el mandatario ante la vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega, a revisar las leyes…”.

Calderón habría entregado Pemex oficialmente a los españoles si no se hubiera dado el “accidennteee”, del 4 de noviembre 2008 que le costó la vida a Juan Camilo Mouriño en un borde de césped, a la orilla de una zona urbanizada del bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Muchos expendios de gasolina de este país tendrían hoy en vez de “Pemex”, la marca “Repsol”, como en Perú.

Al respecto, una anécdota tenebrosa se vivió en el edificio de enfrente en que tuvieron que cambiar casi toda la ventanería: Apareció dentro de una de las oficinas el cadáver calcinado del exsubprocurador de la Procuraduría General de la República, José Luis Vasconcelos, que viajaba en el jet lear con Mouriño. Quien sabe cómo llegó ahí pues se insistió mucho en afirmar que no hubo explosión alguna, sino que sólo se desplomó el avión también llamado en confianza “Ivan”.

Y con todo y todo, “la familia” predilecta de Felipe Calderón, presidente espurio de México, controló totalmente a Pemex en el estado de Campeche en el año 2010 del bicentenario. Desaparecido Juan Camilo, los suyos siguieron haciendo todo tipo de grandes negocios a la vera del poder calderónico, el padre Carlos Mouriño Atanés y el hermano Carlos Mouriño Terrazo. Su prestanombres, Mario Ávila Lizárraga, por sus siglas El Mal, al que no pudieron imponer como gobernador de la entidad, resultó jefe de toda la región petrolera y absolutamente todos los delegados federales en el estado resultaron nombrados por los españoles Mouriño.

La paraestatal sólo asigna contratos a empresas privadas, sobre todo extranjeras, en exploración, explotación, transporte y venta. Las empresas mexicanas son subcontratadas. El negocio incluye a campechanos que llegaron a la escena nacional con el arribo de Vicente Fox, y  después con Calderón.

Por cierto, Felipe Calderón, en calidad de su “asistente plenipotenciario”, vivió varios años en ese estado con Carlos Castillo Peraza, santo del PAN, en el hotel Baluartes de la familia Arceo Corcuera. Ambos hacían por cuenta del presidente José López Portillo(1976-1982) y del gobernador Eugenio Echeverría Castellot, priistas, un periódico llamado Diario de Campeche que imprimía El Diario de Yucatán, en contra del líder político campechano, “El Negro” Carlos Sansores Pérez.

Antes de preguntar ¿cuál independencia de España?, recordemos que el que maneja la política económica peninsular en las antiguas colonias, no es el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, sino el rey de España, hijo putativo de Francisco Franco, Juan Carlos de Borbón, cazador de osos emborrachados. Por eso se permite “el rey” ser majadero con los presidentes latinoamericanos que no son de su agrado. A lo mejor no está enterado de que México (y otros) concretaron su independencia, en 1821… o cuando menos eso se dijo a los pueblos.  Pero en Mëxico el franquismo renacería con Felipe Calderón Hinojosa con lo  dicho y otras operaciones entreguistas inicuas. 

Nada que ver tienen estos españoles neoliberales y voraces negociantes con aquellos exiliados de la Guerra Civil Española a los que Lázaro Cárdenas abrió el país y que aportaron a México una nueva y gran cultura  que a la fecha permea sobre  mexicanos ilustres.

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