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Marcal Aquino

EL ARTE DE NOVELAR

"Entre los amantes, junto a las afinidades del cuerpo surge una sintonía mental, intelectual, que al propiciar juegos, provocaciones y diversiones privadas acentúa todavía más el carácter de complicidad en la relación", revela el brasileño Marcal Aquino en su novela Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios, publicada en México por Océano, en su colección Hotel de las letras, en 2013, en una magnífica traducción de Lourdes Hernández Fuentes. Es también una novela en que el estilo es esencial. Marcal Aquino, que nació en Amparo, Brasil, en 1958, es un narrador aplicado y por tanto sumamente acucioso, un continuador de la provocadora literatura brasileña tan influyente en América Latina desde Joaquim Machado de Asís. En esta novela mezcla dos historias de amor; por una parte el amor del Pelón por María Inés, que le entrega su virginidad la noche antes de morir, cuando ambos ya están viejos. Es la historia de una espera muy intensa porque se veían todos los días aunque sólo conversaran de cualquier cosa y se aguantaran las ganas. No en vano, el Pelón, cuando ya está solo, retirado en la pensión de doña Jane, cuenta la historia a un joven para que la escriba, dejando muy en claro que en el amor "la esperanza es el peor de los venenos". La otra historia, contada en primera persona, es la de Lavinia y Cauby, que deja en evidencia que "el amor es sexualmente transmisible" y no pocas veces adictivo. Esta parte es la que guía la narrativa de Marcal Aquino, la parte que registra hasta dónde puede llegar un amor que un día es contrariado y al siguiente de entrega apasionada. "El deseo de poseer al otro es una de las enfermedades más comunes del amor", reflexiona Aquino; como en Tristán e Isolda, como entre ustedes que han tenido tantas experiencias y han compartido tan poco. Lavinia es hermosa, inteligente y de cuerpo perfecto al que sabe vestir; sin embargo, es inestable, quizá bipolar, y quien padece esa enfermedad termina por arrastrar consigo a la persona amada. Cauby es un fotógrafo que en su oficio lleva su grandeza y el germen de su desgracia: hay ciertas fotos que no debió tomar a Lavinia y muchas horas con ella que lo ponen en el ojo del huracán, ¿por qué? Porque ella es casada. El autor navega de un extremo a otro con control absoluto, desgrana poco a poco pero implacablemente ambas historias, su estilo es suave pero seguro; parte de un hecho o de una confesión y luego narra cómo sucedió. Lavinia, de quien se dice que "era una experiencia fascinante verla iluminar el rostro de los otros" mientras caminaba por la calle, entra y sale de la historia, lo mismo que María Inés, una morena frondosa que impedía que el Pelón se alejara de ella con cualquier pretexto. Cauby tiene una mascota en su jardín: un viejo armadillo malhumorado que jamás es sensible a los arrumacos de Lavinia, pero que cuida bien las plantas de cannabis que el fotógrafo cultiva para su consumo. Los personajes principales son sobrevivientes de un pasado terrible y pendenciero al que deben la mayoría de sus cicatrices. "Soportamos la existencia tratando de convertir lo banal en heroico", confiesa Cauby. Sólo el amor parece ponerlos en el camino correcto aunque también sea el generador de sus preocupaciones.

Hay un policía: Polozzi, que un día se hace presente en la casa del fotógrafo. Ya estuvo antes para preguntarle en relación a la muerte de Chang, el chino que revelaba las fotos, vendía rollos y era pederasta, que un día apareció acuchillado, como Santiago Nassar, por el padre de uno de los chicos. Está también Viktor Laurence, el dueño del periódico de la pequeña ciudad donde transcurre esta historia, que es un conversador reconfortante, un fanático del coñac y un lector compulsivo de novelas rusas y francesas. En la ciudad hay una empresa minera que en su momento provocará un cambio determinante en la vida de la ciudad y por lo mismo, en la de los personajes. Como buen novelista, Aquino se reserva un par de ases bajo la manga para las páginas finales. Recomiendo que paguen por ver.

Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios no es solamente un título estupendo, es una extraordinaria novela de un autor que merece ser conocido por los mexicanos. Poco importa que sea alto, delgado, simpático y muy culto, o que sostenga que, "la gran desgracia consiste en que los recuerdos no bastan para reconfortar a los amantes". Lo realmente significativo es que él ha escrito una novela de gran calidad que no nos podemos perder.