Opinión

Elecciones

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

La mañana del domingo 6 de marzo de 1904, aparecieron en los principales lugares públicos de la ciudad de Culiacán, enormes cartelones en los que se postulaba a Porfirio Díaz para presidente del país y a Francisco Cañedo para gobernador del estado. Horas más tarde, los amplios corredores del Palacio Municipal fueron insuficientes para dar cabida a las personas que se concentraron en ese lugar para integrar el club que se encargaría de difundir en el estado, las candidaturas de las personalidades propuestas

 Por supuesto, la manifestación estaba encabezada por las personas más prominentes de la capital sinaloense. La ceremonia, conducida bajo la presidencia de Francisco M. Andrade, inició en medio del aplauso. Por doquiera, había rostros felices. Cuatro años antes, todo había sido diferente. Don Eustaquio Buelna se había animado a disputarle la gubernatura a Cañedo. Y le fue como en feria. Con la cola entre las patas, huyó dejando a sus amigos con todas las broncas. Don Porfirio jamás le dio el visto bueno para la competencia. Hoy, la situación era distinta. Cañedo no tenía enemigo enfrente. El licenciado Pedro Zevada propuso que el Club apoyara las candidaturas de Díaz y Cañedo. Era puro formalismo, ya que a eso iban, precisamente. No se podían mover para ningún lado. Díaz y Cañedo los tenían complacidos.

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