Opinión

Doc Holliday

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

Todo marchaba sobre ruedas para el joven profesional de odontología en la ciudad de Atlanta. Le sobraban clientes desde que había llegado desde Filadelfia.

Sin embargo, un día empezó a sentirse mal y a vomitar sangre. Visitó a todos los médicos que pudo localizar en la región. Todos coincidieron en el diagnóstico: tuberculosis en grado avanzado.

Pocos meses le quedaban de vida. Sin embargo, si se cambiada a un lugar seco podría añadir algunos meses a su vida. Sin pensarlo mucho, John Henry toma el tren y viaja hacia el occidente.

Iba sin rumbo fijo. Su mente era un torbellino. Al término de la vía, John Henry vio un pueblo que le agradó para culminar sus días: Dallas, Texas.

Establece su consultorio y pronto obtiene clientes, que poco a poco fue perdiendo, al toserles en plena cara, y desparramar sangre en sus rostros.

Sin clientes, sin recursos económicos, tuvo que buscar otros medios para ganarse la vida. Y se convirtió en un jugador en bares y casinos.

Y en ese ambiente en un pistolero legendario del Oeste, al lado de las grandes pistolas de aquellos años. No murió de un balazo, sino en cama, de tuberculosis, el 8 de noviembre de 1887.

Minutos antes había pedido un vaso de whisky; al saborearlo, dijo: “esto es divertido”.

En ese instante, el famoso Doc Holliday, cerró para siempre sus ojos claros. Apenas tenía 36 años.