Opinión

Inolvidable caminante

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

El padre Martín Pérez “durmió en el Señor –dice Andrés Pérez de Ribas– el 24 de abril de 1626, a los 65 de edad, 49 de Compañía y 31 de profesión en ella, y más de 30 de misiones”. La muerte lo sorprendió en su vieja Misión de San Felipe y Santiago de Sinaloa, hoy Sinaloa de Leyva. Había nacido en 1560 en una pequeña población de la Provincia de la Nueva Vizcaya, llamada San Martín, en el seno de una de las familias más importantes y ricas de la localidad. En 1590, después de misionar brevemente entre los chichimecas, llega a las misiones de Sinaloa.

La región vivía en esos años un período difícil debido a la actitud asumida por los conquistadores y al dogmatismo religioso de los misioneros españoles. Durante 36 años caminó por los valles y los bosques del norte sinaloense, con paso alegre y veloz. Sin embargo, las penurias y la raquítica alimentación fueron minando su vigor, tanto que en los últimos años de su vida no podía caminar, le fallaba el oído, casi no miraba y pronunciaba con dificultad las palabras.

El último año de su vida, lo llevaban en una silla hasta el oratorio. Como podía cocinaba sus alimentos, barría y regaba su humilde choza, situada a la vera del camino. Hasta que ya no pudo levantarse. Su nombre perdura en la historia de nuestro pueblo.