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Opinión

Carlos F. Escovar

Hoy en la historia

Por Marco Antonio Berrelleza

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El mazatleco Carlos F. Escovar hizo estudios técnicos en Europa y Estados Unidos. Regresa al puerto sinaloense en 1892. Dos años más tarde viaja a Culiacán para obtener del Gobierno del Estado una concesión para introducir la luz eléctrica en la capital sinaloense. Autorizada la empresa en junio, los habitantes de Culiacán veían admirados cómo una considerable cantidad de hombres levantaban postes e instalaban alambres conductores en las calles principales. Cincuenta focos de luz de arco, con potencia de mil 200 bujías cada uno, fueron instalados en las calles Libertad, Rosales, Comercio y Refugio, y las avenidas Porfirio Díaz, Riva Palacio, Donato Guerra, Morelos, El Oro, Artesanos, Martínez de Castro, Independencia y El Águila. Poco después se instalaban 30 más en las calles Sirena, Seminario, San Isidro, Colón y avenida 2 de Abril, prolongándose en las calles Libertad, Rosales, Comercio y Refugio, de oriente a poniente, así como en las avenidas San Ángel y Redo, de norte a sur. Las plazas de Armas y Rosales, y el patio del Palacio de Gobierno también se iluminaban con luz eléctrica. Sin embargo, pronto el servicio tuvo problemas de apagones, lo que motivó que se modificara el contrato de Escobar por una comisión integrada el 27 de noviembre de 1900. Escovar murió en la miseria, asesinado, años después. 

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