Opinión

Colegio Rosales, nuevo local

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

El 23 de junio de 1885 la Legislatura autoriza al Ejecutivo a destinar el edificio que venía ocupando el Colegio Nacional Rosales a la residencia de los poderes del Estado, y a comprar otro para la institución educativa.

El 5 de octubre de 1885 ante el escribano público Luis Rivas García, comparecieron Basilio Aviña y su esposa, Juana Inguanzo, y Gabriel F. Peláez en su carácter de tesorero general del estado, para proceder a la compra de la finca conocida como el Mesón de San Carlos, ubicada en la calle Libertad esquina con la del Águila, la cual linda al oriente con la casa de Juana de Echavarría y el solar de Carmen Salas, promediando el callejón del Águila por el sur con la casa de Zeferino Rivera; por el poniente con la casa de los herederos de ya fallecido Rosalío Espinoza, y por el norte con la ribera del río Tamazula.

La finca había sido comprada por Aviña a Jesús F. Uriarte el 22 de abril de ese año.

En ese acto, el señor Peláez recibió legalmente los títulos de la finca. Aviña, con anterioridad ya había recibido los 8 mil pesos, cantidad en la que había valorado el inmueble.

En los últimos días de mayo de 1886 se inició el traslado de los muebles al nuevo edificio del Colegio, al mismo tiempo que se reparaba.

En junio de 1886, los muchachos y los catedráticos bajo la dirección del ingeniero Luis G. Orozco pasan a su nuevo local.