Opinión

Deudas

EDUCACIÓN, HOY

Por  Marcos Miranda Gil

Pagar una deuda deja siempre una gran sensación liberadora. Eso se obtiene relativamente fácil cuando tal compromiso es de orden material o financiero. Incluso en estos días se extendió la costumbre de deber para tener dadas las facilidades crediticias existentes. Hay, sin embargo, un tipo de endeudamiento más difícil de saldar y mucho menos reconocido por lo sutil de su peso. Me refiero por supuesto a las deudas morales. Pagar favor con favor; honradez con honradez; amor con amor y seguridad con seguridad no solo es escaso sino difícil de conseguir cuando no se miran los compromisos morales como deberes o como necesidades por cubrir en su momento. Educar en esa línea es obligatorio aunque ello no esté en los programas de estudio.

Cuando se insiste lo suficiente sobre estar atento al cumplimiento de los débitos familiares o sociales obtenemos como resultado el fortalecimiento de los lazos humanos entre todos y de todos. Es un ideal por alcanzar, pero es también una necesidad real. El principal obstáculo a vencer es el egoísmo, pero la principal aliada es la gratitud acompañada de la señora generosidad. Por fortuna, son más frecuentes los casos de reciprocidad a la atención paterna; vivimos en una sociedad que poco a poco va incorporando a su estilo de vida la correspondencia entre el dar y recibir, pero vale la pena enfatizar que siguen dándose casos de ingratitud, resistencia o indiferencia ante quienes en algún momento nos tendieron la mano sin esperar nada a cambio.

Educar es eso… mostrar agradecimiento.