Opinión

Margarita Zavala, principal fuerza opositora si gana AMLO

Por: Luis Enrique Ramírez

Margarita Zavala, principal fuerza opositora si gana AMLO

Margarita Zavala, principal fuerza opositora si gana AMLO

Margarita Zavala ha sido la única figura política que, a lo largo del actual proceso electoral, logró estar arriba de Andrés Manuel López Obrador en las encuestas de intención de voto. Nadie más ha logrado tal hazaña. 

Sucedió cuando Zavala se perfilaba como favorita para ser candidata del PAN a la Presidencia de la República. El escenario cambió radicalmente cuando Ricardo Anaya se apropió de la candidatura y Margarita renunció a su partido en aras de contender por la primera magistratura del país como candidata independiente.

Un Anaya sin la rentabilidad electoral de Zavala, y ella, a su vez, sin las ventajas de una estructura partidista, marcaron el inicio del ascenso de AMLO. Agréguese a ello la mayor división de su militancia en toda la historia de Acción Nacional (provocada por Anaya), la alianza con partidos que son sus antípodas y el elemento que ya estaba presente: el feroz antipriismo entre la mayor parte del electorado.

El miércoles, con su renuncia (no declinación, hay que aclararlo cuantas veces sea necesario), Margarita obtuvo otro mérito que nadie puede regatearle: dejó callado a López Obrador.

Andrés Manuel fue el único personaje relevante de la contienda que decidió guardar silencio el miércoles y anunciar para ayer jueves una «opinión informada» sobre el retiro de la excandidata, a quien hoy llama con respeto «la señora Margarita». Solía referirse a ella como «la mujer de Calderón» (peor estaban muchos de sus seguidores que le decían «La Calderona»), en lo que constituye uno de los innumerables actos de violencia política de género que sufrió Zavala.

Bien, pues ayer Margarita lo volvió a hacer: por segundo día consecutivo marcó la agenda política nacional, que en todo lo que va del año fue definida, cotidianamente, por AMLO, con todo lo que hacía y no hacia, lo que decía y lo que no decía.

Hoy podemos asegurar, sin temor a errarle, que si López Obrador es elegido como presidente de la República en las votaciones del 1 de julio, su principal fuerza opositora la encabezará Margarita Zavala Gómez del Campo.

No es posible, por ahora, saber si será a través de la creación de un nuevo partido o del regreso de Margarita a las filas del PAN y su consecuente rescate como instituto político desde su esencia: los principios y los valores que le dieron origen y justifican su existencia para todos aquellos mexicanos que creen en ese ideario. La lucha por lograr la equidad entre las candidaturas independientes y las de partido en términos de recursos y requisitos legales pudiera ser también una trinchera, pero nos parece la menos viable.

Lo que resulta visible desde ahora es que, si AMLO gana esta elección, no existe otra figura en el resto de las fuerzas políticas que iguale a Margarita, y la contundencia de las tres pruebas que citamos al inicio están allí, documentadas en la historia más reciente: del 2017 a la fecha. Aunque, admitámoslo, el acceso a internet viene a confirmamos una antigua máxima: no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Abundan, por ejemplo, quienes acusan a Zavala de haber gastado recursos del INE en balde. Basta revisar el portal oficial del INE para saber que, ni para el complicado proceso de recolección de firmas ni para sus actividades como candidata independiente, Margarita empleó un solo peso proveniente de recursos públicos.

Esperemos que para este momento ya haya quedado claro que Margarita Zavala es quien es por su propio valor, que no es un títere de su esposo, como tampoco responsable de los errores que haya cometido como presidente Felipe Calderón. Para ser más claros: Margarita no fue «Marthita». No existió, en el sexenio de Calderón, «la pareja presidencial» que tanto enarbolaba Vicente Fox.

Pronto, y recuerde que aquí lo dijimos primero, los mexicanos dejaremos de hablar del calderonismo para hablar del zavalismo. Al tiempo.