Opinión

Cuidado al medio ambiente

A DOS DE TRES

Por  Marisa Pineda

Y que le seguimos con el tema de cuando en Culiacán éramos de lo más modernos y “ecofriendly” pero no lo sabíamos. Comentábamos de cuando las bicicletas eran aquí un medio de transporte -con placa- y ahora vamos con la época en que las bolsas eran reusables, aunque esa palabra la mayoría no la conocíamos porque no figuraba en las expresiones de uso común.

Le platico: Hace un buen de lunas las compras se daban en bolsas de papel, de esas que hoy están de moda. Iba usted al mercado y dependiendo del volumen era el tamaño del envoltorio. Si la compra era voluminosa o pesada le vendían unas bolsas de papel grueso con sus asas, igual de papel. Haga de cuenta las que ahora se utilizan para los regalos, pero en color café (natural, dirían hoy). Pese a ser de papel eran bastante resistentes, porque hasta las podía utilizar para llevar los libros y útiles escolares a las clases. En los supermercados el mandado se entregaba en grandes bolsas con el logotipo del comercio impreso a una tinta. Curiosamente esas eran menos resistentes y numerosos frascos de mayonesa aderezaron las banquetas del Culiacán de entonces. A la par estaban las bolsas de yute y las de ixtle, contrario a lo que hoy se pueda suponer, eran las “corrientitas”. Ir al mercado con su bolsa de yute o ixtle era proclamar a los cuatro vientos el código postal (que, por cierto, aún no existían). De esas, las más resistentes eran las de ixtle, con el inconveniente de que cuando estaban nuevas fibra raspaba la ropa al roce, picaban y se encajaban en las manos, además de que le quedaban las manos multicolores porque, invariablemente y vaya usted a saber por qué, todas estaban teñidas en rayas verticales en colores vivos.

En ese Culiacán las bolsas “finas” para el mandado eran unas de fibras plásticas, como las que ahora traen impresa una imagen de Frida Kalho y que se venden carísimas, quítele a la Frida y le queda una bolsa como las que se usaban entonces. De los carritos alambrados y de las bolsas con rueditas (esas siempre con estampados floreados) no hablamos porque esas eran para pudientes y las pulgas de mi barrio no brincaban en esos petates; las referimos solo para citar que nuevas, nuevas, no son. Así transcurrían las compras en ese Culiacán con su permanente aspiración de modernidad. Sin embargo, luego llegaron las bolsas de plástico y resultó que por culpa de las bolsas de papel se estaban acabando los bosques, las de ixtle y yute corrieron con similares acusaciones y el plástico se enseñoreó del mercado. De un tiempo acá resultó que no, que las bolsas de plástico dañan el medio ambiente, que hay que regresar a lo de antes, a las de papel, a las de yute o de ixtle, a lo reusable. Volver a cuando éramos modernos, pero no lo sabíamos. Gracias por leer estas líneas. Comentarios y demás por favor en adosdetres@hotmail.com, en Twitter en @MarisaPineda. Que tenga una semana como envuelta para regalo.