Opinión

Juegos de antaño

A DOS DE TRES

Por  Marisa Pineda

“Ten cuidado con lo que deseas porque se te puede cumplir”, crecí escuchando esa advertencia subrayada en momentos en que algún contratiempo hacía renegar de haber logrado lo anhelado. Cuando las doce campanadas anunciaron este nuevo año, que lejos estaban las expresiones “Sorpréndeme 2020” de imaginar que lo que pasaba “allá lejos, en China” nos alcanzaría y, efectivamente, el 2020 nos sorprendería. Sin embargo, retos son retos. Y hoy el reto es permanecer en casa para ayudar a que el coronavirus no se propague.

De eso hablaremos aquí, de permanecer en casa y no enloquecer en el intento. Estar pegado a la computadora o a la televisión llega a hartar; la exposición continua cansa y todos los contenidos se vuelven los mismos. Para cuando el entretenimiento vía internet se vuelve aburrido, llegan directo desde la era predigital los juegos que no necesitan internet, ni energía eléctrica, ni siquiera un dado, con ustedes: el “Basta” y el “Timbiriche”.

Para quienes nacieron con la arroba @ y en las clases les regañan porque se la pasan tomándose fotos para subirlas a sus redes sociales, sépase que a los predigitales nos regañaban porque nos la pasábamos en torneos de los juegos mencionados, que lo único que requieren es en qué anotar, con qué anotar y agilidad mental. Aquí vamos. “El Basta”: En una hoja trace filas, en las cuales anotará: Nombre propio, apellido, país o ciudad, animal fruta y cosa. Un participante empezará a decir las letras del alfabeto y otro dirá “Basta”, empezarán entonces a anotar el nombre propio, apellido y demás, que empiecen con la letra que se eligió. El que complete correctamente más filas gana.

Para evitar cualquier ventaja, también se pueden anotar las letras en papelitos y sacarlos al azar. “Timbiriche”, el popular grupo musical tomó su nombre del aún más popular juego, consistente en dibujar en una hoja puntos que al unirse formen cuadritos. Se dibujan tantas hileras de puntos como se desee (a los predigitales nos regañaban por mermar así las hojas de los cuadernos), cada participante tiene un turno para trazar una línea de punto a punto en forma horizontal o vertical, y pasa el turno al siguiente.

Cuando alguien pone la línea que completa un cuadrado marca el cuadro con la inicial de su nombre; si al cerrar un cuadrado puede seguir cerrando más con una sola línea, continúa. Gana quien logra hacer más cuadros. El juego, también conocido como “los puntitos”, en su aparente simplicidad lleva a pensar y desarrollar elaboradas estrategias. El juego lo inventó el matemático francés Edouard Lucas, allá por el año 1889.

Es tiempo de quedarnos en casa y ayudar así a todo el personal de salud que está en la primera línea de batalla; ellos igual tienen familia, amigos, y habían hecho planes para estas vacaciones. Allá afuera están también, los elementos de seguridad que a las labores propias de su empleo han sumado el tener que andar deshaciendo bolillos de gente que no quiere entrar en razón. Vamos ayudándolos manteniéndonos en casa. Vamos haciendo una reta de “Basta”, a ver, palabras que empiecen con “F”, de fortaleza. Gracias por leer estas líneas. Comentarios y etcétera por favor en adosdetres@hotmail.com; en Twitter en @MarisaPineda Que tenga una semana amena. 

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo