Opinión

La Guadalupana

A DOS DE TRES

Por  Marisa Pineda

“Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac”. Este jueves se cumplen casi 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe, Tonantzin (“nuestra madrecita”), Patrona de México y de América, imagen estandarte y protección en las luchas que en diversos momentos históricos ha vivido nuestro país. Como cada año, miles de familias se preparan para visitar los santuarios guadalupanos, continuando tradiciones que han logrado vencer el paso del tiempo. En los 488 años que van de la aparición de la imagen de Santa María de Guadalupe en la tilma del indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, han surgido dudas y mitos a favor y en contra. El manto de la virgen mide 1.70 metros de largo por 1.05 de ancho (Juan Diego no era tan bajo de estatura) y la imagen mide 1.43 metros desde la cabeza de la Virgen hasta el ángel a sus pies. Más allá de la historia de sus apariciones, la imagen en sí ha sido centro de polémicas, la más recurrente ¿Quién la pintó? El director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, sacerdote Eduardo Chávez, ha declarado que la imagen “es una estampación, no tiene brochazo o pincelada alguna” como se ha logrado comprobar bajo diversos métodos científicos. En atención a ese rigor científico ha aclarado que la imagen, “está impresa sobre la tilma”, “no flota” como se ha especulado y tampoco se trata de dos o tres imágenes sobrepuestas. El experto en el estudio guadalupano ha rechazado igualmente que la imagen tenga temperatura humana, y que las pupilas de la Virgen se muevan o se dilaten. También dudó que haya aparecido una luz en el vientre de la imagen de la Virgen, como se especuló recientemente, y explicó que lo ocurrido pudo tratarse del reflejo de algún objeto metálico. En lo que siguen investigaciones y dudas, la fe se hace presente desde la víspera al 12 de diciembre. En diversos puestos se aprecian ropas, huaraches, collares, morrales y demás accesorios para vestir de “inditos” (no es peyorativo, así se les conoce) principalmente a los niños y niñas a quienes se lleva a los santuarios a agradecer por algún favor concedido o como muestra de veneración. En Culiacán, la tradición dicta acudir al templo de Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocido como La Lomita, para cantar Las mañanitas a la Virgen Morena o tocar la imagen que a lo largo del día se muestra a los peregrinos.

Desde la noche del 11 de diciembre verá en las inmediaciones coros formales e improvisados, organizándose para expresar con su canto su fe, entonando eso que dice “Y en la tilma entre rosas pintadas, y en la tilma, entre rosas pintadas, su imagen amada, su imagen amada, su imagen amada se dignó dejar.” La canción, conocida popularmente como “La Guadalupana” se llama en realidad Himno Guadalupano, su autoría se atribuye al maestro Víctor Manuel Tarazona Camacho y, de acuerdo con el Departamento de Investigaciones de A2D3, se estrenó en 1943 para convertirse desde entonces en la canción más emblemática en honor a la Virgen. Muchas gracias por leer estas líneas. Comentarios y etcétera en adosdetres@hotmail.com, en Twitter en @MarisaPineda. Que tenga una semana de milagros.

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