Selecciona tu región
Opinión

Temporada de huracanes

A DOS DE TRES

Por Marisa Pineda

-

“Estamos como el ‘cuetero’, si truena, le chiflan;y si no, también”. Refrán popular
¿A qué viene la cita del refrán? A que con los avisos de lluvias pasa algo similar, hay personas, muchas, que reclaman cuando no se cumple un pronóstico, incluyendo uno de ciclón.

La temporada de huracanes en el Pacífico inicia el 1 de junio y termina el 30 de noviembre, pero la historia indica que es en los meses de septiembre y octubre cuando más se ve amenazado Sinaloa, aunque cabe mencionar que el cambio climático ha influido en las variables. Hecha la referencia anterior, vamos al punto: el reclamo a los pronósticos del tiempo cuando no se cumplen. Uno pensaría que ante un aviso de huracán, después de estar pidiendo que se vaya mar adentro y no cause estragos, al ver el deseo cumplido se agradece. El sentido común marca que esa sería la respuesta, pero como el sentido común suele ser el menos común de los sentidos, resulta que no faltan quienes, en vez de agradecer, reclaman. Y no nos referimos a las bromas que se suelen hacer una vez pasado el susto, sino a la exigencia de devastación. En no pocas ocasiones fuimos testigos de personas que llamaban o acudían a la redacción para demandar que se cumpliera el pronóstico. Con los huracanes, la madre naturaleza se apiadó tantito de nosotros. A diferencia de los terremotos, que se registran sin ningún aviso; los huracanes tienen una cierta dosis de bondad, porque desde que se están gestando advierten su presencia, si están fortaleciéndose o debilitándose, ese “prepárense que ahí les voy” permite habilitar albergues, generar avisos, almacenar agua y alimentos, asegurar ventanas, todo eso con lo que quienes vivimos en zonas de huracanes estamos familiarizados (que hagamos caso, es aparte). Y a la mera hora el ciclón que, como todos los de su especie, no tiene palabra de honor, nos deja con todo listo.

Hay desprecios que se agradecen, y ese es uno de ellos, que finalmente un fenómeno que venía con vientos capaces de derribar cuanto cable, anuncio, tinaco u objeto encontrara a su paso, y lluvias extraordinarias, de último momento haya desviado su curso, es para agradecer y convertir en festín las latas de atún almacenadas; sin embargo, no faltan los reclamos del tipo “nunca le atinan”, “siempre dicen que va a llover, que va a entrar el ciclón, y nada” y agregue el “puros inventos”. Y esto se vuelve más curioso porque cuando no hay aviso, en cuanto se nubla el cielo esas mismas personas empiezan con “es que dijeron que ahí anda un ciclón”. Naturaleza humana. Todo esto viene a colación porque, como mencionamos al principio, estamos por entrar a las semanas en que históricamente los huracanes más amenazan nuestras costas. Esperamos que este año solo quede en susto y, si se puede, ni en eso.

Gracias por leer estas líneas. Comentarios y etcétera, por favor, en adosdetres@hotmail.com, en Twitter en @MarisaPineda. Que tenga una semana con el viento a su favor.

Síguenos en