publicidad
Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Marketing político

IDEAS PARA EL CAMBIO

A principios de los años 70 se hizo muy popular la película El Candidato, protagonizada por Robert Redford. El filme trata sobre cómo un poderoso grupo de consultores, expertos en marketing político, selecciona a una persona sin experiencia en política ni partidista, y lo convierten en candidato a un puesto de elección popular.

Los consultores organizan cada paso de la campaña electoral. Definen la agenda y la vestimenta del candidato. Le dicen cómo debe saludar a la gente. Le elaboran los discursos y lo promocionan en los medios de comunicación. El candidato ganó la elección, y todo fue fiesta.

Pero casi al final de la película hay una escena muy interesante y reveladora. El candidato triunfador se aparta de la multitud que festeja, y cuando está sólo, muy preocupado se pregunta: "¿Y ahora qué voy a hacer? Ya gané la elección pero no tengo idea sobre cómo gobernar, ni qué decisiones debo tomar".

Ello viene a cuento por el éxito que tuvo un importante congreso internacional sobre marketing político que se llevó a cabo en Mazatlán. Participaron prestigiados expertos en el diseño de campañas electorales.

Ahí se reflexionó sobre cómo instrumentar estrategias para atraer electores. Se dieron múltiples tips sobre cómo elaborar un jingle y un slogan de campaña. Se mostró cómo diseñar la publicidad y las técnicas para hacer propaganda. Se destacó la importancia de la contra-campaña y el uso del rumor para atacar al adversario en los medios de comunicación.

Seguramente, todo ello fue muy útil e interesante. Pero estuvieron ausentes temas que son verdaderamente importantes para la política.

Poco se habló del deterioro que hoy enfrenta la democracia. No se ponderó el enorme valor que esta tiene para avanzar en el desarrollo económico, social y cultural. No se expusieron mecanismos que permitan convertir a las elecciones en ejemplo de una democracia plena y cada vez más fortalecida.

No se hizo referencia a la debilidad que enfrentan los partidos políticos. No se habló de su falta de democracia interna, ni del creciente divisionismo que les afecta. No se ponderó la falta de legitimidad de los dirigentes partidistas y de sus candidatos. Nadie hizo referencia a la influencia de grupos minoritarios de interés que controlan las decisiones partidistas.

Tampoco se les advirtió que quienes ganen elecciones llegarán a instituciones legislativas y de gobierno que se encuentran desmanteladas, son inoperantes, caducas y que ya no tienen capacidad para generar las respuestas que exige la sociedad. Nadie les ilustró sobre la urgencia de ser promotores de cambios institucionales de fondo.

Sin duda, del congreso de marketing político surgirán expertos en ganar elecciones. Harán lucir a candidatos sin capacidad ni preparación. Candidatos que también se preguntarán: "¿Y ahora qué voy a hacer? Ya gané la elección pero no tengo idea sobre cómo gobernar, ni qué decisiones debo tomar".