Opinión

Como en la feria

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Cuando hablamos de vacunas en México parece que nos remitimos a esa expresión popular que dice: “cada quien habla como le va en la feria”.

Así, a través de mis de familiares y amistades, tengo opiniones tan disímbolas y contradictorias que parecería que nos estamos refiriendo a países diferentes, en el caso de las vacunas y su aplicación contra el covid.

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puedo decir que en Tijuana, por ejemplo, un par de amigas me comentaron que es un verdadero desastre, pues aparte de la escasez de vacunas se ha registrado una desorganización e incapacidad, tanto en la información a la ciudadanía como en cuanto a estrategias y logística para ir aplicándolas a los diferentes grupos de adultos mayores. En cambio, tengo una opinión procedente de mi parentela en Monterrey, donde parece que está un poco más sistematizado y ordenado el sistema. Y en otros lados, de allá mismo, en la franja de la frontera norte, las quejas son múltiples de que las vacunas todavía ni llegan y menos aún se han aplicado en ciudades importantes.

Algo semejante, ha ocurrido aquí en la Ciudad de México, donde por igual existen diferencias, unas buenas otras reprobables, según la alcaldía de que se trate y de las experiencias personales. En mi caso, puedo hablar de Coyoacán y de la Benito Juárez, de la primera porque es donde se ubica mi domicilio, y de la segunda, donde vive mi pareja. A mí me correspondió asistir a la Alberca Olímpica y desde que entré a las instalaciones recibían con amabilidad, y sin dilaciones. Me registraron rápido para luego aplicarme la vacuna y reponerme durante una media hora, todo con eficiencia y precisión, por lo que debo aplaudir y reconocer el buen trabajo que se hizo al menos a la vista de lo que me tocó comprobar. Igual o similarmente, es la opinión que me expresó positivamente mi pareja, cuyo domicilio está en la colonia Nápoles y acudió al World Trade Center, donde prácticamente no hizo ninguna fila, entró directo a registrarse en no más de cinco minutos y luego ser conducido a una de las células de vacunas como le llaman, donde fue bien aleccionado sobre lo que significaba la vacuna Astra Zéneca que fue la que le aplicaron, sus posibles efectos y como contrarrestarlos en caso necesario de presentarse molestias, además de una esmerada atención, higiene y orden dentro del lugar, por la presencia discreta y observadora de elementos de la Guardia Nacional. Todo en escasamente 15 minutos, para pasar finalmente al área de observación durante casi una media hora y salir junto con decenas de ciudadanos que mostraban satisfacción, además de que en el interior del lugar había música y bailables del voluntariado y que aplaudían a la salida para los ya vacunados.

Sin embargo, no en todas las opiniones que hemos recibido o intercambiado con amigas y amigos que tienen su domicilio en otras alcaldías, el resultado ha sido positivo y generalizado. Hay críticas por las filas largas, hasta de dos o tres horas, desorden o falta de información.

Pero en todo caso hay que reconocer que la campaña de vacunación va venturosamente avanzando y si bien las autoridades deberían recoger toda esta experiencia para seguir afinando el sistema y que se extienda benéficamente a todos los puestos de salud, especialmente por la etapa que viene, el de la aplicación de la segunda dosis en los meses subsiguientes. Y por igual, enfocando esta acción institucional al futuro inmediato, ya que requeriremos año con año vacunarnos contra el covid hasta que no haya una cura médica definitiva descubierta.

En todo caso será siempre importante reconocer lo que esté bien hecho por el gobierno, en este caso debido más al Gobierno de la ciudad que a la federación. Más allá de posiciones ideológicas y políticas, como también denunciar o exhibir yerros e ineptitudes cuando se presenten, sobre todo en la certeza de que toda acción pública parte del pago de nuestros impuestos y es obligación de los servidores públicos, a quienes les pagamos, para que nos atiendan con prontitud, respeto y eficiencia.

Todo, sin dejar de denunciar a la vez, a que aquellos funcionarios de la federación, como Marcelo Ebrard y sus engaños y simulación triunfalista de que tenemos vacunas por doquier, o de otros, incluido el propio presidente, por el desabasto de medicinas y la grave crisis que prevalece en la industria farmacéutica por falta de planeación, errores, omisiones e ineptitud administrativa.

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