Opinión

Derechos Humanos a la baja

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Desde que aparecieron los organismos o comisiones en materia de derechos humanos, llegaron a contar con apoyos y estímulos dentro de los propios gobiernos en turno, y hoy parecen estar ninguneados y hasta virulentamente combatidos.

Basten dos ejemplos: uno por lo que toca a México y uno más fuera de nuestras fronteras.

En nuestro caso, nos referimos al desprecio que ha mostrado el presidente López Obrador por la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos en varias situaciones o casos importantes que se han presentado, en especial el más reciente cuando se determinó la improcedencia de retirar el apoyo a las estancias infantiles, porque toca mantenerlas y que respondan a un derecho de los padres de familia, a cambio de darles dinero en forma directa.

Se trata entonces de corregir cuestiones que no estuvieran funcionando con la eficiencia debida para efectos de la atención y el servicio que prestan e  incluso actuar legalmente frente a actos de corrupción como se llegó a mencionar, pero en ningún caso proceder a cerrarlas, máxime que en su mayor parte cumplían satisfactoriamente su misión.

Sin embargo, en días recientes el titular del Ejecutivo criticó la recomendación que emitió dicha Comisión., a pesar de que hasta ahora no se han probado las acusaciones que supuestamente llevaron al gobierno federal a aplicar tal medida. 

Y no es la primera vez como decíamos, que se registra un desencuentro entre ambas instancias, lo que ha merecido críticas y protestas que de pasó en mucho le han perjudicado a López Obrador.

Por su parte, quien encabeza la Comisión Nacional de Derechos Humanos Raúl González Pérez, se ha conducido con valentía y dignidad institucionales.

El otro caso, al que me referiré es el de Venezuela y de Nicolás Maduro, quien una vez más actuò con flagrancia en contra de los derechos más elementales de los venezolanos, lo cual motivó la visita de la propia Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet.

Por fortuna, ella investigó a fondo y comprobó las atrocidades que ha cometido del régimen venezolano, y sin ambages habló de asesinatos, represión brutal, desaparecidos y encarcelados, así como del uso brutal de la fuerza pública y los cuerpos de seguridad, incluyendo a grupos paramilitares creados en ese régimen dictatorial.

Al igual, aunque guardadas las proporciones, Maduro y López Obrador han criticado y desautorizado las recomendaciones emitidas.

No son los únicos casos y lamentablemente podemos encontrarte otros todavía más, graves como ocurre allá en el Medio Oriente o donde se ha desatado la guerra, pero se trata de dos casos muy cercanos a nosotros que hay que evidenciar y reprobar para que no ocurran más  ni se agraven aún más las violaciones a los derechos humanos, tanto en México como en Venezuela. 

En el pasado reciente y en nuestros días, hay huellas de violencia y atrocidades, en uno y otro lado, aquí en el caso de Ayotzinapa, aún por aclarar, y allá con muertos por doquier.

En verdad tenemos que reaccionar y levantar nuestras voces para contener estos actos que en una u otra medida rompen con la paz y la armonía social y ya no digamos con la democracia como se registra en Venezuela, donde hoy se ha instalado una dictadura feroz e inadmisible, o en México, con un régimen cada vez más autoritario frente al cual más vale desde ahora denunciar que lamentar tiempo después con un totalitarismo funcional que empieza a  marcar nuestros días actuales.