Opinión

Empleos de mal en peor

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Qué más quisiéramos que no se perdieran empleos y que en contrapartida se generaran los que necesitamos para disminuir los elevados índices de desempleo existente, así como darle oportunidades y confianza de futuro a las nuevas generaciones. 

Sin embargo, la cruda realidad persiste tanto antes como después de la pandemia del coronavirus, y marca déficits y números rojos en este rubro, pues si ya de por sí no hemos sido capaces en las décadas recientes de dar trabajo a todas y todos, el problema se ha agudizado hoy con el cierre y quiebra de empresas, sobretodo pequeñas y medianas

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El presidente López Obrador nos ha dicho que se han perdido 1 millón de empleos, lo cual desentona con los datos expresados por diversas organizaciones empresariales y sociales que hablan de cifras mucho mayores. De ser así, otra vez incurre en el manejo de lo que él llama “tener otros datos”, cuando un verdadero estadista maneja la realidad, la transparenta y sobre estadísticas confiables y veraces establece estrategias, decisiones y un plan articulado de acciones a través de las diversas instituciones. Eso sin aclararnos como conseguirá generar dos millones de empleos, máxime que se ha distanciado y  hostilizado a los empresarios, que es una palanca decisiva en cuanto al crecimiento y desarrollo económico. 

Por qué negar la realidad, por qué ir a contracorriente, por qué, si es el caso, engañar y partir de bases falsas.

Así también, mantenemos la preocupación de qué no parece ser la salud el criterio prioritario que determine lo que se ha dado en llamar “la vuelta a la normalidad”, debido a las presiones económicas que si bien son entendibles y aceptables no deben estar por encima del bienestar social y sus componentes esenciales como lo es la salud pública.

Es evidente que el presidente se ha doblado ante las insistencias del presidente del país vecino, de Donald Trump, quien prácticamente exigió que las empresas mexicanas reabrieran y se conectaran con la apertura que el determinó respecto a las empresas norteamericanas y sus cadenas productivas que se enlazan con las nuestras.

Así también, no se aprecian con claridad y precisión las medidas y protocolos pertinentes para el regreso a las actividades el próximo 1 de junio, además de que quienes han estado al frente de la lucha contra la pandemia, visiblemente López-Gatell, vuelve a evadirse y disculpar de paso al gobierno de sus responsabilidades, justificándose anticipadamente de que puede haber rebrotes o que el control de la pandemia será exitoso en la medida en que la ciudadanía cumpla con las recomendaciones sanitarias, a la cual inculpan y le remiten errores o deficiencias cometidas por ellos, o como decimos a la mexicana, “se curan en salud”.

Es preciso ir retomando el funcionamiento social si, pero no como lo teníamos antes de que apareciera tan letal virus y mucho menos como si ya no existiera y podamos volver automáticamente a nuestros hábitos y costumbres, que deberán cambiar.

Peor aún, se ha denunciado en diferentes foros, espacios y medios de comunicación, que los contagios y las muertes se han incrementado y que por lo mismo no es el momento de regresar a la normalidad, sino esperar un par de semanas o más y entonces retomar la marcha, siempre que sea gradual, bien calculada, extremadamente cuidadosa de la salud individual y grupal, y con evaluaciones drásticas diarias y por periodos, de tal manera que vayamos comprobando que se ha ido avanzando en el aislamiento y combate de la enfermedad, en tanto que proporcionalmente se va reactivando la economía nacional.

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