Opinión

Miguel León Portilla: nuestro Tlamatini

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

La identidad cultural, bien lo sabemos, es el ingrediente esencial para la conformación de un pueblo y su permanencia histórica.

Por eso, rindo hoy tributo a un ilustre mexicano que escarbó con sabiduría en nuestras raíces y tanto nos fortaleció como Nación.

Miguel León Portilla, partió ya lamentablemente, pero su portentosa obra quedará para siempre entre nosotros.

Es uno de nuestros “Tlamatinii mine” (o sabio en plural en la lengua Náhuatl), y sus aportaciones en torno a nuestro pasado son invaluables y engrandecen el presente.

Probó, por igual, frente al desdén de la Europa de aquellos tiempos y de siglos subsecuentes, que la cultura Náhuatl contiene una filosofía propia con fundamentos sólidos y sustentables, más allá de mitos, leyendas y deidades. Su libro, “Filosofía Náhuatl”, lo confirma plenamente.

Por igual, nos legó la estética indígena, convertida en poesía en libros como “Quince poetas del universo Náhuatl”, o “Trece poetas del universo Azteca”, donde se entrelazan los versos de insignes poetas prehispánicos, entre ellos el deslumbrante Netzahualcóyotl, que era de sus preferidos.

Y qué decir de “La Visión de las de los Vencidos”, que da voz a nuestros antepasados y sólo así se entiende ese parteaguas de la llamada etapa de “La Conquista” que ofrecía una visión parcial exclusivamente de los hechos, a cargo de los evangelistas y testimonios de otros testigos, sin su contraparte indígena. Una visión que parte desde antes de la llegada de los españoles y los

“Presagios Funestos” hasta los “Cantos Tristes” cuando se rinden los Aztecas en la Nueva  Tenochtitlán, entre matanzas y ejércitos diezmados por las enfermedades que les trajeron de Europa.

En fin, una obra vasta y lúcida, para entender más y mejor a México, que nos ha  brindado generosa y sabiamente un gran mexicano: Miguel León Portilla.