Opinión

No Reelección

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Como dicen los buenos aficionados a la tauromaquia, de que “es muy fácil dar un pase a toro pasado”, de igual forma percibo lo acontecido en Baja California por las intentonas de conseguir ampliar de dos a cinco años el periodo de gobierno de Jaime Bonilla.

El caso es que desde que se empezó a gestar tal truculencia legaloide, pasaron prácticamente dos semanas durante las cuales sólo por excepción se registraron algunas protestas aisladas, pero en general prevaleció un silencio complicitario.

Así por ejemplo, fueron muy claras y firmes las voces que se levantaron en contra de ese descabellado plan, como ocurrió con Tatiana Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas, además de unos cuantos actores de organismos civiles, pero nada ni nadie más.

Y luego, conforme fue creciendo la indignación, entonces si empezaron a surgir los protagonismos falsos y a destiempo como la del presidente López Obrador que de paso se exhibió ridículamente al opinar que no le habían pedido su opinión, cuando un presidente no puede estar ajeno a hechos tan importantes y públicos, menos aún de permanecer al margen de cuestiones tan trascendentes como la violación a nuestra Constitución.

De igual manera, empezaron a reaccionar algunos políticos y partidos de la propia entidad federativa y a nivel nacional, escenificando lo que en el género teatral se llama una farsa.

Lo importante, es que al parecer ya se detuvo tan irracional e ilegal fórmula y el accionar de unos cuantos del círculo de poder del propio gobernador electo, quien perdió ya credibilidad, apoyos y reconocimiento del propio electorado que en forma mayoritaria llegó a creer en él. Quedaron también a la vista, supuestas o reales maquinaciones que se asegura apuntan a la elección presidencial del 2024, a fin de conocer cuáles serían o podrían ser las reacciones del electorado ante una situación de esta naturaleza y magnitud.

Todavía no sabemos a dónde irá a parar políticamente el asunto pues se habla hasta de la desaparición de poderes allá en Baja California, lo cual implicaría incluso la remoción del gobernador y la convocatoria a nuevas elecciones, que  parece difícil, aunque eso sí, sea cual fuere el desenlace habrá consecuencias dentro y fuera de las propias instituciones.

Por fortuna, creo que desde ahora quedó muy clara la imposibilidad de que la reelección a nivel de gobernadores o del propio presidente de la República generaría no sólo un levantamiento unánime de la sociedad mexicana en contra de quien lo intentara, sino que lo llevaría al grado de la defenestración.

Sigamos entonces muy alertas y prestos a la participación plena y oportuna, y sea que hoy o más adelante en caso de que se pretenda violar uno de los más elevados valores y acuerdos nacionales de nuestra historia contemporánea. Sufragio Efectivo, No Reelección. Así sea.