Opinión

No más colapsos

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

La tecnología avanza y es incontenible, en especial cuando nos brinda cambios favorables.

Sin embargo, no deja de generar estertores por las resistencias que presentan los intereses creados que se ven afectados o bien la costumbre de los usuarios reales y potenciales de un servicio.

Ahora, lo tuve muy presente por la movilización que hicieron varios grupos y coaliciones de taxistas de la Ciudad de México y entidades aledañas, manifestándose contra el servicio  a domicilio de autos particulares vía aplicaciones Uber, Didi o CBify. Movilización que bloqueó avenidas y calles importantes generando un enorme caos vial y con graves afectaciones a la ciudadanía.

El caso es que, la innovación bajo esta modalidad de transporte, nos ha traído ventajas que lo mismo se vinculan a módicos precios, mayor seguridad y viajes más placenteros.

En contrapartida, muchos de los taxis que toma uno en la calle, suelen ser viejos, destartalados e incómodos y algunas veces hasta malolientes, además de inseguros y con mayor costo. En especial, el problema de la seguridad es una inquietud creciente tanto por los robos, como por los abusos y acoso contra mujeres.

Sin embargo, no hay que soslayar que los choferes de estos autos, por lo general no son los propietarios y que son explotados por quienes detentan la concesión respectiva, sin prestaciones sociales y menos aún seguridad laboral.

Es explicable entonces, el enfado y la tensión existentes en el otorgamiento del servicio, aunque no justificable,  pues el público tiene a su vez el derecho de que se le preste en las mejores condiciones a cambio del pago que cubre personalmente.

Es preciso entonces, buscar alternativas de solución en igualdad de condiciones para todos los prestadores del servicio, o bien regularlos bajo opciones diferentes y dejar en libertad al que prefiere hacerlo como hasta ahora, concediéndoles algunos estímulos para que no sea desventajoso.

Al respecto el vocero nacional de Movimiento Nacional de Taxistas (MNT) y presidente de la delegación de la Ciudad de México, Ignacio Rodríguez, advirtió “que el organismo que representa se manifestará hasta que las autoridades escuchen sus demandas y explico, que el movimiento obedece a que desde hace cinco años sus actividades han sido afectadas por las empresas extranjeras con plataformas digitales que utilizan vehículos particulares para dar el servicio de transporte de pasajeros, así como que hay nula respuesta de los gobiernos capitalino y del Estado de México, y de otros 24 estados de la República para aplicar la ley y evitar la piratería internacional”.

Lo que sí urge es darle ya una solución definitiva porque la ciudadanía no puede ni debe ser rehén de intereses sindicales o individuales de ninguna índole, ni la ciudad misma verse colapsada e incomunicada bajo el pretexto de las nuevas tecnologías o el freno a las mismas, pues en todo caso deben incidir en cambios que beneficien a una sociedad en su conjunto.