Opinión

Por una justicia plena

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Al fin, fue detenida la dueña del colegio Rébsamen, Mónica García Villegas. Que si bien abona a la justicia, es aún insuficiente para esclarecer las causas de tan dolorosa tragedia, por la muerte de 19 niños y 7 adultos, aquel funesto terremoto del 19 de septiembre de 2017.

Para empezar, están los hechos más recientes, pues hay dos versiones sobre su detención que exigen una aclaración de inmediato: por una parte, la propia Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal asegura que su localización se debió a una denuncia ciudadana que por cierto se premiará con una recompensa ofrecida con anterioridad por un monto de 5 millones de pesos; por otra Javier Coello Trejo, abogado que defiende a la acusada, sostiene que ella se entregó tras una negociación con un subsecretario de gobierno de la Ciudad de México.

Al igual, existen muchos puntos oscuros en la investigación así como a las responsabilidades por parte del anterior gobierno de la Ciudad de México y de la propia delegación de Tlalpan.

Así, necesariamente tendría que llamarse a declarar de nueva cuenta a cada uno de los servidores públicos que se vieron involucrados, ya sea por las autorizaciones y permisos al Colegio Enrique Rébsamen, como también por la falta de inspecciones de construcción, técnicas y jurídicas.

Otro factor esencial será que se juzguen con criterios de transparencia, imparcialidad y apego estricto a derecho. Es decir, que en el juzgado donde se revise el caso y se amplíe la averiguación, el juez que la encabece sea confiable e irreprochable en sus decisiones y sentencias.

Es lo menos que merecen los padres de familia que sufrieron tan inmenso dolor por la pérdida irreparable de sus hijos.

No basta entonces lo que hasta ahora se ha hecho y dicho .Urge que además de los padres de familia, la sociedad en su conjunto exija castigo a fondo a los culpables a la vez que sirva de lección inolvidable en el sentido de que se apliquen rigurosamente normas, protocolos y las medidas preventivas respecto a todos los riesgos que existen en la ciudad, trátese o no de un sismo.

Sólo así, pondríamos aceptar que la justicia se haya ejercido plenamente y que su alcance y cobertura vaya más allá de los hechos que tanto nos conmovieron y duelen hasta nuestros días.