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Opinión

El falso reinado de Palacio

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por Martha Chapa

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La obtusa visión presidencial ha llegado a tales límites, que lo mismo nos mueve a la mayor preocupación por su gravedad, como también a la burla por su desquiciamiento.
Sus repetidas y absurdas alusiones al neoliberalismo desde sus supuestas causas y hasta consecuencias, no sirven ni como distractor social.
Ahora, son hondo motivo de preocupación, tanto por la salud de la República que implica desde luego a la salud mental del presidente, como en contrapartida, en tanto espacio para el chascarrillo que evidencia la decadencia de la investidura presidencial.
López Obrador, quiere ver al neoliberalismo en todo lugar, sitio y ocasión desde que inició su gobierno, con menciones interminables por doquier, se trate de la ciencia o de los medios de comunicación.
En su incursión más reciente, no quedaron a salvo movimientos genuinos y libertarios qué nos costaron muchos años de esfuerzo y hasta sacrificios para conseguirlos, en aquellas décadas del presidencialismo autoritario, que se empeñaba en cancelar esas expresiones democratizadoras. Es hoy, el propio López Obrador, quien fustiga esos valores y acciones tan ameritados, bien sea el feminismo o el activismo ecológico denominándolos como herencias neoliberales, lo cual puede provocar risas burlonas de la ciudadanía ante tan locuaces afirmaciones, a la vez que imprimir despertar una alerta social por su desmesura.
De seguir así, sólo faltaría que en una de sus aburridas conferencias mañaneras nos diga de qué color es el neoliberalismo, a qué sabe y a qué huele. Y de paso, algo bueno: se le acabarían los pretextos para seguir culpando al pasado, cuando en realidad, lo sabemos solo ha sido capaz de construir poco y destruir mucho, en sus ya tres años de gobierno, además de mentiras y mitos tratando de camuflar su consuetudinaria ineptitud y extravío.

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