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Opinión

Ya es ! Ya !

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por Martha Chapa

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Una y otra vez se registran asesinatos de mujeres, una y otra vez se evidencia la ineptitud de los gobernantes, una y otra vez las mujeres estamos desamparadas.

Cada día, lo sabemos, nos duele e indigna tanta agresión a miles de mujeres, y peor aún, esa cuota de horror que remite a la desaparición o a la muerte misma.

Y otra vez, una pregunta se repite por doquier: ¿Qué le pasa a nuestra sociedad, la que engendra feminicidios y es incapaz de impedirlos, al grado de sumirse en los laberintos de la decadencia social y aceptarlo como la normalización del hecho criminal?.

Pasan los días y vuelve la pasividad social, la falta de respuestas categóricas y los incumplimientos del Gobierno Federal y de los Estados, a pesar de la agudización de las agresiones a las mujeres.

Apenas surge acaso y coyunturalmente el hartazgo, con un caso en especial que detona y pone una vez más el asunto a la vista de toda la Nación, como ha ocurrido ahora con el tan inadmisible asesinato de Debanhi Escobar Bazaldúa, en Nuevo León, que en lo personal me hiere aún más por tratarse de mi tierra natal.

Es cierto, que muchas mujeres salieron ameritadamente a protestar duramente en diversos puntos del país, incluida desde luego la propia capital de la República, pero una vez más reaparece también la sordera y ceguera gubernamentales con su retórica, cínica y pasajera que reprueba los hechos, aunque no los prevenga ni aclare, sumiéndonos en un estado de vulnerabilidad e impunidad.

Una y otra vez, las denuncias se acumulan y el papeleo burocrático crece sin cesar con inutilidad recurrente, los ministerios públicos enmarañan las demandas y se diluyen en la falta de sentencias. Por igual, la carencia de inteligencia política y policial para detectar esos focos de violencia, contenerlos y desarmarlos, como también las complicidades evidentes o implícitas en un gobierno que ante esos índices tan escandalosos e incrementos históricos de delitos, babea estupideces como “Abrazos, no balazos”.

Otro punto fundamental ha sido la desatención por años en lo educativo, que debiera formar ciudadanía desde la educación básica, y fomentar prioritariamente valores, en especial el respeto a la mujer, su valor humano y su tan importantísimo papel en la sociedad, exactamente igual al de los hombres.

Vemos entonces huecos, y omisiones en las más diferentes latitudes de la vida nacional que fluyen horrendamente por el embudo del feminicidio, que cada vez no sólo es intolerable, sino que ha traspasado todo límite, por lo que exigimos ahora más que nunca que el gobierno y la sociedad en su conjunto entren de lleno al problema y adopten realmente soluciones para detener y sentenciar a tanto psicópata y criminales, a la vez que prevenir y contener hasta su desaparición el delito del feminicidio.

Sí, de una vez por todas.

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