Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Más diferencias, Dos Bocas, Ayotzinapa, aeropuerto

RAZONES

Por: Jorge Fernández Menéndez

Por si el tema de la refinería de Dos Bocas no demostrara claramente la diferencias internas en el equipo presidencial se han acumulado muchas más en distintos ámbitos. El presidente López Obrador dijo que todo lo declarado ayer sobre Dos Bocas fue una confusión, pero no aclaró quién fue el confundido si la Secretaría de Energía o Hacienda. Lo cierto es que son posiciones antagónicas, se puede o no construir esa refinería en tres años y a un costo de seis mil a ocho mil millones de dólares, o es mejor invertir esos recursos en exploración y producción petrolera que en una refinería. No hay margen de confusión.

Pero hay muchos otros ámbitos donde la confusión gubernamental sí sigue haciendo mella: uno de ellos es el traído y llevado tema del aeropuerto. Muchos dirán que esa es ya una decisión tomada y que no tendrá marcha atrás. Es verdad, pero la alternativa planteada tampoco podrá verificarse. Pasan los días y seguimos sin contar con un proyecto estratégico para Santa Lucía. Es verdad que la decisión es que ese nuevo aeropuerto lo construirán los militares, pero ellos mismos reconocen que pueden construir pero que las normas de construcción y la operatividad del aeropuerto depende de la SCT y lo  cierto es que al día de hoy no hay una solo permiso o visto bueno internacional para operar ese aeropuerto. 

Si las organizaciones internacionales como MITRE; IATA; FAA; la agencia europea, no le dan autorización de seguridad aérea a la nueva terminal, ninguna de las 260 líneas aéreas internacionales que son controladas por esas instituciones aterrizarán o despegará de ese aeropuerto, incluidas todas las mexicanas. El mejor ejemplo de lo estrictas que son estas normas lo tenemos con lo que ha sucedido con los Boeings 737 Max 8 (e incluso el 9) los aviones más modernos y más seguros del mundo, que despegan cada 15 segundos de un aeropuerto del mundo y que ante dos accidentes, en apariencia similares, las agencias internacionales los pusieron en revisión y todas la aerolíneas, incluyendo Aeroméxico, decidieron dejarlos en tierra hasta que no haya una decisión de fondo respecto a su seguridad y confiabilidad. 

Si eso ocurre con un modelo de avión imagínese usted lo que sucederá con un aeropuerto donde varias de estas instancias ya han dicho que no pueden darle autorización  o que en el mejor de los casos será para una frecuencia de vuelos, combinados Santa Lucía con el actual aeropuerto, menor que la del por sí restringido aeropuerto de la Ciudad de México. La viabilidad del aeropuerto de Santa Lucía no lo decidirán ni Jiménez Espriú ni José María Rioboó, por más que su esposa sea ahora ministra de la Corte. Lo definirán las instancias internacionales que ya, de inicio, les han dicho que no.

Como si ese tema no fuera suficiente para ver las indefiniciones y contradicciones del equipo gubernamental, ahí están las posiciones respecto a los migrantes desaparecidos en Reynosa: fue imposible, en una misma mañana, poner de acuerdo al presidente que adelantó que no había denuncias, al secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, que dijo que había 22 desaparecidos y al subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, que dice que son muchos más. Son tres posiciones diferentes que reflejan dos posiciones antagónicas en el propio gabinete.

Otro ejemplo, Ayotzinapa. En Gobernación, siempre bajo control de Encinas, se insiste en que las nuevas investigaciones demostrarán que los culpables de la desaparición y muerte de aquellos muchachos en Iguala es del Ejército. En esa lógica trabaja la nueva comisión y por eso se han integrado los exmiembros del GIEI que (¿a qué precio) han vuelto a participar en las indagatorias. Pero no hay indicio alguno de que el Ejército haya sido el responsable. La ruta propuesta por Encinas, y la Secretaría de Gobernación chocará en forma directa con los actuales mandos de la Secretaría de la Defensa, quienes cuentan con todo el apoyo del presidente López Obrador. Como con la refinería o con Santa lucía, no hay opción: se desvincula de una vez por todas, como debe ser, al Ejército del tema Ayotzinapa o se va contra ellos, dañando todo el esquema estratégico del la 4T.

GOBERNADORES, BUENOS Y MALOS
De acuerdo con la encuesta levantada por México Elige, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, alcanzó la aprobación más alta de entre todos los mandatarios estatales del país, con 72.1 puntos. Quirino Ordaz Coppel, de Sinaloa, alcanzó el primer lugar, seguido de Adán López Hernández, de Tabasco, con 71.6 y Mauricio Vila Dosal, de Yucatán, con 69.7, siendo el de menor aprobación Silvano Aureoles Cornejo, de Michoacán, con 12.2 por ciento.

NUEVA MINISTRA
Yazmín Esquivel Mossa es la nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es una mujer respetable pero su designación se ha empañado por dos cosas: primero, por los conflictos de interés, es la esposa de José María Rioboó, el constructor amigo y asesor del presidente. En todos los temas relacionados con ese ámbito tendrá, por lo menos, de excusarse de participar. Y segundo por sus desafortunadas respuestas sobre el aborto y el matrimonio entre personas de un mismo sexo, que la convierten en una ministra claramente integrada al bloque conservador.