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¿Más partidos?

Siempre he estado en favor de un sistema multipartidista, lo que es posible a través de la fórmula de representación proporcional, pues de tener un sistema de mayoría pura existirían sólo los tres partidos grandes (e incluso tendería al bipartidismo).

Los diputados de representación proporcional permiten la presencia en la Cámara Baja de partidos que no son predominantes en el país pero representan a sectores importantes de ciudadanos (los que votan por ellos). Otra cosa es que los partidos pequeños que en México no sean precisamente lo que el país necesita; constituyen un ejemplo más de que buenos instrumentos en teoría —o en otros países— son aquí rápidamente desvirtuados. Los partidos pequeños en general son coto de familias o personas.

Sin embargo, debe aceptarse a los partidos pequeños, con todos sus vicios y desperfectos, en la medida en que cumplan los requisitos de ley (derecho de asociación) y sean votados por ciudadanos de manera suficiente (3%). Si tales ciudadanos ven bondades y virtudes en esos partidos, están en su derecho (allá ellos, aunque nos cuesta a todos). En todo caso, de ahí se confirma la máxima de que cada país tiene los partidos que se merece. El elevado financiamiento público (que creció en lugar de disminuir con la más reciente reforma electoral) y otros abusos, generan descontento entre muchos ciudadanos. Pero son esos mismos ciudadanos los que con su voto (por cualquier partido) legitiman tales decisiones y autorizan a los partidos para que sigan como van. Sólo una grave crisis de legitimidad expresada en las urnas —el abstencionismo no sirve para tales efectos— generaría una fuerte presión al cambio (pues los partidos requieren de esa legitimidad de los votos).

Surgen ahora tres nuevos partidos que competirán en 2015. En el caso del Partido Encuentro Social, se ha cuestionado el uso de dádivas y dinero para cumplir sus asambleas, pero el INE ha dicho que tales infracciones fueron aisladas; es decir, se vale trasgredir la ley pero solo un poco (como se demostró en San Blas, Nayarit). El problema con Encuentro Social es que incorpora en sus cuadros dirigentes a ministros de culto, algo prohibido por la Constitución pero al INE al parecer tampoco le preocupó demasiado. Los otros partidos son Frente Humanista (calderonista, dicen algunos) y Movimiento de Regeneración Nacional (de Andrés Manuel López Obrador).

Al observar sus objetivos y lineamientos básicos, en realidad no vemos nada nuevo; el bien común; la democracia, la felicidad, la pluralidad, la solidaridad, la libertad, la igualdad. Algo en lo que todos los partidos (al menos en México) coinciden en sus plataformas. ¿Qué los distingue, entonces? Cada uno dice que ellos sí están comprometidos de verdad con tales valores, y no como los demás que son simples simuladores. Cada partido se presenta como el único verdaderamente honesto y comprometido, mientras que los demás invariablemente son demagogos, oportunistas y corruptos.

¿Se requieren más partidos en México? Pues eso lo decidirá el electorado. Es probable que ni Encuentro Social ni Frente Humanista consigan el 3% del voto que exige la ley. Tampoco está claro el destino de partidos como Movimiento Ciudadano (aunque se especula que entrará Marcelo Ebrard al quite) y el Partido del Trabajo. El PVEM (que hoy representa a los animales de circo), tiene ya hecha su ruta de supervivencia. Y habrá que ver qué sucede con el PANAL sin la maestra Gordillo. Desde luego que Morena mantendrá su registro, aunque no está claro en qué proporción le quitará votos al PRD, y si lo superará para erigirse como el eje de la izquierda en México, que ese es su propósito. Esa será una de las más interesantes incógnitas del 2015, aunque puede anticiparse que la presencia de la izquierda en la Cámara Baja disminuirá. Aunque López Obrador niega que habrá división de la izquierda porque... ¡sólo Morena es de izquierda! Lo demás es el PRIAN-RD, al servicio de la mafia. Lógica impecable.

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